Por suerte, no resulta difícil seleccionar una dieta saludable. Los principios básicos para comer correctamente y disfrutar de una buena salud están al alcance de todos los que quieren aprender cómo hay que alimentarse.
Si sigue una dieta variada y en cantidades moderadas, nuestro cuerpo tendrá los nutrientes necesarios para un buen funcionamiento. Según el Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, esta dieta debe incluir alimentos de los siguientes cuatro grupos básicos:
- Grupo 1. Leche y otros productos lácteos.
- Grupo 2. Carne, pescados, aves, huevos, leguminosas y frutos secos.
- Grupo 3. Frutas y hortalizas.
- Grupo 4. Panes y cereales.
Aunque esta división no enumera todos los alimentos que se precisan diariamente, aporta una base muy práctica para planificar las comidas.
Debemos procurar incluir un cítrico u otra fuente de vitamina C en el grupo 3 y una hortaliza amarilla o de hojas verdes, en días alternos.
Mitos alimenticios que debemos desterrar
- El agua engorda, sobre todo durante las comidas.
El agua, aparte de ser un constituyente esencial y abundante de nuestro organismo, no debe ser responsable del aumento de la grasa corporal. No engorda ni antes, ni durante, ni después de las comidas, con o sin gas. Debemos beber agua habitualmente, salvo alteraciones puntuales de nuestro organismo.
- La corteza de pan engorda menos que la miga y el plan blando, y es recomendable evitar su consumo con las comidas.
Lo cierto es, precisamente, lo contrario, ya que en la corteza, el peso corresponde a la harina, y de ella depende la energía que proporciona este alimento. Además, difícilmente puede justificarse la exclusión total del pan en cualquier tipo de dieta, salvo en casos concretos. Una ingesta adecuada de pan, para una persona adulta sana, no debe ser inferior a 200 gramos diarios.
- Comer fruta de postre es desaconsejable por el azúcar que contiene.
Su ingestión como postre es aconsejable precisamente porque su absorción al final de las comidas se realiza de manera más suave por dos motivos: el estómago no está vacío y
la lentitud que la propia fibra de la fruta produce en el paso de la fructosa a la sangre es recomendable para obesos y diabéticos.
- Los hidratos de carbono deben evitarse para corregir el sobrepeso.
Lo correcto sería decir que el pan, la patata, el arroz, la pasta de sopa y las legumbres constituyen la fuente de energía básica para el organismo. En una dieta equilibrada, el aporte calórico que de estos alimentos se deriva no debe bajar del 50 % del valor calórico total de nuestra comida.
- Sudar mucho es la manera más fácil de perder peso.
La sudoración ayuda a perder agua, pero no a perder grasa. La trampa está en que un intenso ejercicio, que provoca una gran sudoración, tiene nulo efecto si se sigue de una ingesta calórica desmesurada.
- Evitar el desayuno o la cena ayuda a mantener la línea.
Por el contrario, el consejo debe ser procurar no llegar a estar cuatro horas sin ingerir ningún alimento.
- Los nervios engordan.
El nerviosismo, las alteraciones emocionales agudas o permanentes no favorecen el engorde si no van acompañadas de un consumo calórico excesivo. Es cierto que en situaciones de ansiedad existe mayor tendencia a desequilibrar su pauta alimentaria. No convirtamos estos estados nerviosos en pretextos para justificar nuestros fracasos ante la báscula. La grasa no la producen los nervios, sino la comida.
Cuidar la salud
Comer con medida.
Nos referimos a la excesiva ingestión de calorías, lo cual favorece el sobrepeso. Normalmente este exceso calórico procede del abuso de grasas de origen animal y del abuso de los fritos.
Beber mucha agua.
Se debe tener la botella de agua siempre a mano, así resultará relativamente fácil llegar a los 1,5 o 2 litros de agua diarios aconsejables.
- El habitual consumo de proteínas de origen vegetal, de frutas y hortalizas.
Cabe destacar el aporte vitamínico de las hortalizas y su capacidad antioxidante. Es necesario insistir en la conveniencia de incluir entre tres y cinco raciones de verduras y hortalizas en nuestra alimentación cotidiana. El método ideal para aprovechar todas las cualidades de las verduras es el vapor.
El consumo adecuado de hidratos de carbono complejos.
El consumo de pan ha bajado demasiado y también el de patatas, arroz, pasta de sopa y legumbres. Incluso el azúcar se ha convertido en el “malo de la película”. Se tiende a creer que estos productos engordan y son responsables de la diabetes, del exceso de colesterol y, en el caso del azúcar, de la caries dental. En realidad, lo que puede engordar y facilitar estas patologías es la manera de cocinar y comer los alimentos.
Regular los horarios de nuestras comidas.
Lo que deberíamos hacer es tomar un suculento desayuno, sin prisas, una comida frugal al mediodía y una cena a horas razonables. Pueden servirse como suplementos antes de dormir productos lácteos o frutas.
Cortesía de ARESA