Dr. M. Calero Coleto
Especialista en Neumología
www.zonadesalud.org
En España, de cada mil muertes dos son producidas por el SIDA, veinte por accidentes de tráfico y ciento treinta y cinco por el consumo de cigarrillos. Afectando también al fumador pasivo de forma importante suponiendo alrededor del 1% de la mortalidad atribuible al consumo de tabaco en España.
Desde el punto de vista económico se estima en 457.000 millones de pesetas el coste social del tabaquismo (26.5% coste sanitario, 52.9% coste por perdida de capacidad productiva y un 20.5% coste de producción del tabaco).
Por todo ello, la prevención y el tratamiento del hábito tabáquico constituyen uno de los medios más eficaces de mejorar la salud y la calidad de vida en las poblaciones. Control, por otra parte, difícil, ya que, además de ser considerado un hábito socialmente aceptado y hasta bien considerado, genera importantes recursos económicos que se escapan al campo estrictamente médico.
En cualquier caso, el médico debe enfrentarse a este problema considerando el tabaquismo no como un mal hábito sino como una drogodependencia sobre la que puede y debe actuar mediante medidas preventivas, diagnósticas, terapéuticas y pronósticas, ofreciendo al fumador su comprensión y ayuda.
Epidemiología
La situación en la que se encuentra España respecto al tabaquismo es la de una prevalencia muy elevada, con un 36% de fumadores, un 14.5% de exfumadores y un 48.5% de no fumadores según un estudio del Ministerio de Sanidad y Consumo de 1995. Se aprecia un descenso desde el año 1987 donde fumaba el 38% de la población española. Aparece un claro incremento del tabaquismo entre las mujeres, 27% fumadoras en 1995 frente al 23% en 1987, mientras la prevalencia en los hombres tiende a disminuir.
La mayor prevalencia aparece en edades jóvenes, alrededor del 60% entre fumadores y exfumadores en edades comprendidas entre los 16 y 24 años, siendo aquí menor la diferencia entre hombres y mujeres.
El tabaquismo se considera la principal causa de muerte por cáncer de pulmón, así como de procesos respiratorios crónicos como EPOC. Es el responsable de la tercera parte de los fallecimientos por cáncer (se relaciona con mas de 20 tipos diferentes de neoplasias); también se relaciona con la mayoría de las patologías cardiovasculares, sobre todo, cardiopatía isquémica (IAM, angina), enfermedad arterial periférica y ACVA, siendo el principal factor de riesgo modificable, por delante de la hipercolesterolemia y de la HTA.
De gran importancia es el hecho de que el tabaquismo es responsable de un gran número de muertes prematuras, es decir, en menores de 65 años. Una de cada tres muertes relacionadas con el tabaquismo ocurren en este grupo de personas. A todo esto se suma que la tasa de mortalidad atribuible al tabaquismo va en aumento, sobre todo, a expensas del sexo femenino.
Importancia relativa de la mortalidad debida al tabaquismo.
- De cada mil jóvenes varones adultos que fuman, 6 morirán en accidente de tráfico y 250 morirán a causa del tabaco.
- En adultos españoles en 1992:
- 1 de cada 4 muertes producidas en varones y 1 de cada 50 muertes en mujeres son atribuibles al consumo de tabaco.
- Cada hora mueren en España 5 personas debido al consumo de tabaco.
- El 13.7% de todas las muertes en adultos fueron debidas al consumo de tabaco.
- Tres cuartas partes de decesos atribuibles al consumo de tabaco se adscriben a sólo cuatro enfermedades: cáncer de pulmón, EPOC, cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular.
Conclusiones sobre la mortalidad atribuible al consumo de tabaco en la población mundial.
- El mayor riesgo de muerte lo asumen los que empiezan a fumar cigarrillos de forma regular en la adolescencia: si continúan fumando toda su vida, cerca de la mitad de ellos morirán por el tabaco.
- La cuarta parte de las muertes debidas al consumo de tabaco se producen en edades medias de la vida, lo que supone vivir 20-25 años menos de media que los no fumadores.
- En los paises desarrollados, el tabaco es, con gran diferencia, la causa de muerte más importante.
- La mayoría de los que mueren por causa del tabaco no son especialmente “grandes fumadores”. Sin embargo, la mayoría de ellos han comenzado a fumar muy jóvenes.
- Dejar de fumar funciona. Cuanto antes se abandone el tabaquismo antes se reduce el riesgo.
El tabaquismo como droga
El tabaco es un producto de consumo legal, no ecológico, tóxico y que crea adicción.
El concepto de tabaquismo a variado en las ultimas décadas. En los 60 se consideraba un hábito, ya en los 70 se habla de dependencia, reconociéndose a mediados de los 80 la nicotina como una substancia altamente adictiva y, en los 90, se avanza en los procesos diagnósticos y terapéuticos.
Actualmente el tabaquismo debe ser considerado como una drogodependencia apareciendo dependencia psicológica (factores iniciadores y de mantenimiento), dependencia física y tolerancia al factor adictivo (la nicotina) y síndrome de abstinencia al abandonar la droga.
Los factores que favorecen el inicio en el tabaquismo son bastante generalizables y vienen condicionados por el entorno social, familiar, publicitario,...que influyen poderosamente en edades entre los 13-18 años, donde el 90% de los fumadores comenzaron a serlo. Imitación de conductas adultas, deseo de seguridad, medio de relación, asociación del cigarrillo con la aventura, la libertad,... Valores muy deseables en esta etapa adolescente.
Los mecanismos psicológicos que contribuyen al mantenimiento en el tabaquismo son más particulares. Hay fumadores que no conciben una relación interpersonal sin el cigarrillo “mediador”, otros no toman una decisión sin su cigarrillo “decisorio”, o precisa de un pitillo “controlador” de su labilidad emocional, también aparece el cigarrillo “compañero”, el “gustativo” relacionado con las comidas,... Posteriormente será interesante conocer estas particularidades de cada fumador en el proceso de dejar de fumar. En fumadores de mas de 20 cigarrillos al día también aparece el factor “automatismo”, acción repetitiva de encender los cigarrillos casi por inercia.
Respecto a la dependencia física, está comprobada la gran capacidad adictiva de la nicotina, comparable a la de otras drogas consideradas duras como la heroína.
La nicotina es el alcaloide predominante en el humo del tabaco (90-95%). Es rápidamente absorbida desde el tracto respiratorio, piel y mucosa bucal, dependiendo del pH del humo y de las mucosas. El humo del cigarrillo es de pH ácido absorbiéndose en tracto respiratorio bronquial, mientras el humo del tabaco puro es mas alcalino, absorbiéndose en mucosa oral. Alcanza el cerebro en unos 10 segundos actuando en el locus coeruleus y en el sistema mesolímbico dopaminérgico. El primero regula la vigilancia, el despertar y la respuesta al estrés (aumento de la capacidad de concentración y de trabajo); mientras, el segundo, es el centro del placer del cerebro, su estimulación por la nicotina origina un deseo de nueva administración de la droga. La nicotina tiene una vida media de 2 horas, mientras que la de su principal metabolito, la cotinina, es de 15-20 horas.
Estas características de la nicotina como sustancia psicoactiva y el uso que el fumador aprende a hacer de ellas, hace que el cigarrillo sea utilizado tanto para controlar situaciones de estrés, como para mejorar la concentración.
El fumador se administra regularmente durante el día su dosis mínima diaria de nicotina, por debajo de la cual aparecerían síntomas del síndrome de abstinencia, situación a la que se llega después de uno a tres años de fumador. Estos síntomas son: deseo imperioso de fumar, irritabilidad, frustración o ira, ansiedad, dificultad de concentración, ánimo depresivo, insomnio, alteraciones gastrointestinales, cefalea, aumento del apetito,..Duran unos 15 dias, siendo mas intensos en los 4-5 primeros dias.
El fumador debe conocer el cuadro y se deben tomar medidas que palien los síntomas durante el proceso de abandono del tabaco; informando al entorno de los cambios de ánimo, la irritabilidad, no realizar tareas que precisen máxima concentración durante estos días, consejos dietéticos para controlar el aumento de peso, etc,..Mas adelante veremos la importancia de estimar el grado de dependencia al tabaquismo (tets de Fagerströn) como determinante de diversas actitudes terapéuticas.
Tabaquismo pasivo
En estos momentos existen evidencias científicas suficientes sobre el efecto nocivo del aire contaminado por el humo del tabaco (ACHT) en la salud del no fumador. Así la exposición a este debe ser considerada:
- Una causa inequívoca de cancer de pulmón y por tanto, el ACHT debe considerarse un carcinógeno para el hombre. La proporción de cancer pulmonar en no fumadores que podria ser atribuida al tabaquismo pasivo oscila entre el 17 % y el 30 %.
- Una causa de aumento de la frecuencia y gravedad de infecciones respiratorias bajas, como bronquitis y neumonía.
- Una causa de aumento en la frecuencia de aparición de otitis media en niños.
- Una causa de aumento en la frecuencia de apariciónde síntomas de vias respiratorias altas.
- Una causa de disminución de la función pulmonar.
- Una causa de aumento en el número y severidad de los episodios de asma infantil.
- Un factor de riesgo de nuevos casos de asma.
- Una causa de bajo peso al nacer y de mortalidad perinatal en hijos de madres que han fumado en el embarazo.
Enfoque diagnóstico
Ante un paciente fumador debemos valorar diversos aspectos, tales como:
- Historia clínica completa.
- Datos relativos a su drogodependencia y a la actitud del fumador ante esta.
- Valoración de la motivación.
- Valoración del grado de dependencia.
1. Historia clínica
Anamnesis preguntando sobre antecedentes patológicos, medicación habitual, en mujeres sobre gestación o lactancia. Interrogar sobre número de cigarrillos / dia, años fumando, tipo de tabaco que consume, si ha habido intentos previos de dejar de fumar,...
Realizar una exploración física general, prestando gran ínteres al peso pues el aumento de este suele ser una de las causas que dificultan el iniciar el abandono y provoca recaidas.
Respecto a las pruebas complementarias, la espirometría adquiere un gran valor, tanto para evaluar la función respiratoria como para comprobar la mejora, sobre todo en el FEV, después de 12 meses de dejar de fumar. La cooximetría ( medición del CO en el aire espirado mediante un cooxímetro, tras una espiración profunda y reteniendo unos segundos el aire en los pulmones ); los niveles de CO tienen una relación directa con el porcentaje de carboxihemoglobina en sangre ( 10 ppm de CO corresponden con un 2 % de carboxihemoglobina ); supone una gran ayuda como factor de refuerzo positivo inmediato pues las cifras de CO descienden rapidamente al poco tiempo de dejar de fumar. Podemos determinar los niveles de nicotina y cotinina en sangre u orina con lo que afinamos más en el grado de dependencia del fumador y por interés para la investigación.
2. Diagnostico de la actitud frente al tabaco
El abandono del hábito tabáquico supone un proceso que evoluciona en diferentes fases que los médicos debemos reconocer, ya que la actitud terapéutica será diferente en cada fase. Realizando tres preguntas sencillas podemos clasificar rapidamente la fase en la que se encuentra un fumador concreto:
¿Es usted fumador?
¿Se ha planteado dejar de fumar?
¿Cuándo quiere intentarlo?
Precontemplación.- En esta fase el fumador no tiene intención de dejar de fumar en los proximos 6 meses. No conocen o no quieren conocer los efectos negativos de tabaquismo (paciente consonante, aquel que no se ha planteado dejar de fumar; paciente disonante, aquel que si se lo ha planteado pero se mantiene en las fases de precontemplación y contemplación). En esta fase se encuentran el 35 % de todos los fumadores.
Contemplación.- En esta fase el fumador se plantea dejar de fumar de manera firme en los proximos 6 meses. Empieza a tomar conciencia de los efectos negativos del tabaco, llegando a equilibrarlos con los aspectos positivos. Por lo general ya han intentado dejar de fumar anteriormente. En esta fase se encuentran el 50 % de los fumadores.
Preparación.- En esta fase el fumador toma conciencia firme de dejar de fumar dentro del proximo mes. Los aspectos positivos de dejar de fumar superan claramente a los negativos. En esta fase se encuentran el 15 % de los fumadores.
Acción y mantenimiento.- En esta fase el fumador pasa del “pensar” a la acción. Abarca los primeros 6 meses después de haber dejado de fumar. Es la fase de mayor riesgo de recaidas. Si supera estos 6 meses sin fumar pasa a la fase de mantenimiento. Cuando mantiene la abstinencia mas de un año puede considerarse como exfumador.
Recaidas.- El fumador debe comprender que el paso de fumador a exfumador es un proceso no un hecho puntual. Lo habitual es que todo exfumador halla pasado varias veces por todas estas fases unas tres o cuatro veces hasta conseguir el éxito y, por tanto, las recaidas entran dentro de lo normal en el proceso de dejar de fumar como una fase más. Lo importante es identificar los factores que la ocasionan para procurar evitarlos en intentos posteriores.
3. Valoración de la motivación
La motivación junto a la dependencia son los factores más importantes a valorar por el médico; es la persona la que ha de dejar de fumar y el médico no puede hacerlo por ella. Por tanto, es un requisito fundamental el que el fumador quiera dejar de fumar. Existen diferentes escalas que nos permiten valorar el grado de motivación de los fumadores ( test de Richmond, cuestionario de Rusell), aunque solo el número de intentos previos parece guardar una relación objetiva con la efectividad del consejo médico.
4. Valoración de la dependencia
El grado de dependencia del fumador puede establecerse mediante un cuestionario sencillo y autoadministrable ( test de Fagerströn ). Cuanto mayor sea la puntuación abtenida en el test mayor será la dependencia. Como ya comentamos el establecimiento del grado de dependencia condicionará medidas terapéuticas específicas, a la vez que actúa como factor pronóstico.
Enfoque terapéutico. Deshabituación tabáquica
Como ya indicamos es importante tener en cuenta que el abandono del tabaco no es un hecho puntual, sino un proceso que ocurre a lo largo del tiempo. A lo largo de este proceso existen numerosas oportunidades para que los profesionales sanitarios puedan actuar. Cada visita que un paciente realiza a su médico es una oportunidad para aconsejarle dejar de fumar, o en caso de que no sea fumador felicitarle por ello.
De hecho, se ha comprobado que intervenciones breves realizadas por profesionales sanitarios, reducen considerablemente la prevalencia de fumadores entre sus pacientes, consiguiendose una abstinencia de hasta el 5 % al año con esta mínima intervención. Se sabe que entre el 60 % al 90 % de los fumadores que quieren dejar de serlo, consideran que ser aconsejado por su médico en este sentido costituiría un elemento de favor en la decisión del abandono definitivo. Sin embargo, sólo reciben consejo por parte de su médico el 30 % - 70 % de los fumadores.
Por todo esto la investigación y la reseña del hábito tabáquico en la historia clínica de nuestros pacientes es obligada.
Una vez que hemos interrogado sobre el hábito tabáquico, sus caracteristicas, hemos valorado la actitud del fumador ante este, su grado de motivación y su dependencia, estamos en disposión de realizar un enfoque terapéutico.
Fase de precontemplación. El principal objetivo en esta fase consistirá en intentar hacer pasar al fumador consonante hacia una percepción disonante de su hábito. Para ello nos basaremos en tres puntos esencialmente:
- Una educación sanitaria correcta mediante la entrega de material informativo sobre los efectos negativos del tabaco y de los efectos positivos al dejar de fumar.
- El consejo médico, es el instrumento de intervención más sencillo y económico. A de ser serio, corto, firme, sencillo ( facilmente entendible por el paciente ) y personalizado ( tratando de relacionarlo con la patologia que presenta, haciendo híncaie en los aspectos positivos del abandono del tabaquismo, aunque los perjuicios también deben quedar claros ). Por ejemplo: “ Como médico suyo le he de aconsejar que deje de fumar hoy mismo”, o “a usted le perjudica el tabaco y debería dejar de fumar”.
- Manteniendo una actitud modélica por parte de los profesionales de la salud, con el fin de mostrar que sin tabaco se puede vivir y se vive mejor ( Se estima que la prevalencia del consumo de tabaco entre los médicos se encuentra alrededor del 36 % ). Ayudando a crear un ambiente laboral y social sin humos.
Fase de contemplación. Debemos encauzar nuestros esfuerzos en ayudar para cambiar del “pensar” por el “actuar”, esto es, promover un cambio de actitud. Son muy receptivos al consejo médico y a recibir folletos y material educativo. Debemos favorecer y estimular su motivación y mostrarnos optimistas en el éxito. La intervención se ha de centrar en los beneficios del dejar de fumar, sobre todo en los inmediatos frente a los efectos adversos de no hacerlo.
Fase de preparación. En esta fase el fumador a decidido dejar de fumar en menos de un mes. Debemos intervenir promoviendo un cambio de conducta que nos sirva posteriormente como apoyo en las fases de acción y de mantenimiento. Esto implica dos elementos claves:
- Fijar una fecha para dejar de fumar, generalmente dentro de las proximas 2-3 semanas. Dejar de fumar totalmente y de forma brusca, el dejar de fumar poco a poco no da buenos resultados a largo plazo. Se debe elegir un dia sin situaciones de estrés, por ejemplo en periodo de vacaciones, llegar a un acuerdo con algún familiar, amigo, compañeros de trabajo, estableciendo un compromiso.
- Establecer visitas de seguimiento para fortalecer la motivación y la confianza mientras se acerca el dia establecido. Con este propósito se establecen diferentes estrategias:
- Establecer de forma clara los motivos para dejar de fumar.
- Reconocer las circunstancias que mas inducen a fumar, intentando evitar el automatismo, anotando dichas circunstancias con lo que también se ira preparando para la etapa siguiente en la lucha por evitar las recaidas.
- Llevar un registro de cigarrillos, para identificar patrones de consumo y su relación con factores ambientales y sociales.
- Establecer un sistema de recompensa que aumenta la motivación y prepara al fumador para la fase de acción, obteniendose mejores resultados.
- Elaborar un programa de ejercicio y de alimentación adecuados.
- Practicar ir sin cigarrillos, colocar el tabaco en lugares poco accesibles, imponerse horarios para no fumar, no tragarse el humo, fumar con la mano contraria a la habitual,...
Fase de acción y mantenimiento. Durante la fase de acción el riesgo de recaida es maximo, debemos insistir en la intervención potenciando el cambio de conducta y realizando un seguimiento más estricto.
Se debe informar ante todo del sindrome de abstinencia y advertir que es algo pasajero que remitirá en 10-15 dias. Para ello es interesante que el propio paciente recoja los síntomas del sindrome y siga así su camino hacia la remisión. Disponemos de varias pautas de seguimiento; en aquellos fumadores que planteen menos dificultades, las visitas se pueden espaciar intercalandolas con cartas de recomendaciones o llamadas telefónicas.
En pacientes con mayor dificultad se establecerán visitas semanales el primer mes, quincenales el segundo y tercer mes y otra al sexto mes y al duodécimo.
En cada visita deberemos evaluar : el cumplimiento de objetivos, la abstinencia, síntomas de abstinencia y ansiedad, las actitudes en situaciones dificiles, el control dietético y el ejercicio físico, las ventajas encontradas en el abandono del tabaco, el empleo correcto y efecto de tratamientos farmacológicos que se precisen,...
En el momento que termine el periodo de seguimiento debemos realizar una despedida abierta,para que el ya exfumador pueda contar con el profesional ante nuevas dudas que vayan surgiendo y, en cualquier caso, debemos reforzar su nueva conducta aprovechando cualquier visita por otra circunstancia.
Recaidas. Hay que destacar que el 60 % de las recaidas se producen en la fase de acción, sobre todo en el periodo comprendido entre el primer mes y el tercero. La gran mayorïa ocurren por el denominado fenómeno del desliz, por fumar un solo cigarrillo, del que deberemos advertir al exfumador.
Entre los factores que influyen con más frecuencia en las recaidas se encuentran:
- El síndrome de abstinencia provoca el 25-85 % en las primeras 4-5 semanas, fundamentalmente los síntomas de ansiedad y depresivos; deberán ser abordados con prontitud mediante apoyo psicológico, farmacos,...
- Una alta puntuación en los test de dependencia física y psicológica.
- La aparición de situaciones de estrés.
- Falta de apoyo en su entorno habitual, familia, amigos...
- Perdida de confianza en si mismo.
- No haber dejado de fumar totalmente conformandose con haber disminuido la cantidad de cigarrillos.
- No haber sustituido temporalmente los hábitos relacionados con el tabaco.
En cualquier caso, ante una recaida el paciente manifiesta un sentimiento de frustración y de culpa que deberemos disminuir o hacer desaparecer. Le felicitaremos por haberlo intentado, le haremos recordar los beneficios que obtuvo al dejarlo y debemos incitarle a iniciar un nuevo intento inmediatamente teniendo en cuenta:
- La causa que motivo la recaida para intentar evitarla en el futuro.
- Insistir en que las recaidas forman parte del proceso de dejar de fumar y que cuantas más veces lo intente más posibilidades hay de dejarlo definitivamente.
- Buscar el apoyo de familiares y amigos.
Tratamiento sustitutivo con nicotina
Se han utilizado numerosos agentes farmacológicos para aliviar el síndrome de abstinencia y facilitar el abandono del tabaquismo. Fármacos como la lobelina, clonidína, ansiolíticos, antidepresivos, acetato de plata como aversivo de la nicotina, han sido utilizados con poco éxito y provocan importantes efectos secundarios.
La terápia sustitutiva con nicotina ( TSN ) se ha mostrado como la única eficaz frente a placebo.
Existen diferentes formas de administración de nicotina como tratamiento sustitutivo: el parche, el chicle, el spray nasal y el inhalador bucal. En España tan sólo disponemos de los tres primeros.
Los parches de nicotina pueden ser de dos tipos en función del tiempo de liberación de la nicotina, de 24 h y de 16 horas. De forma general deberían utilizarse en pacientes con un grado moderado-alto de dependencia según el test de Fagerströn y siempre justo desde el primer dia después de dejar de fumar estando prohibídos si se continúa fumando. Se colocarán preferentemente en zonas sin vello, cambiando de sitio cada vez para minimizar los efectos adversos tales como picor, eritema, exantema, cefalea, mareos, dispepsia, mialgia. Los parches de 24 h se cambian diariamente y a la misma hora, estando recomendados en pacientes con gran dependencia del primer cigarrillo al despertarse. Los parches de 16 h se colocan por la mañana y se retiran en la noche.
Los chicles de nicotina pueden ser de 2 mg y de 4 mg. Se pueden administrar a demanda ( cuando haya una necesidad imperiosa de fumar) o pautados cada hora, siendo recomendabla esta ultima. El paciente debe masticar el chicle hasta que note su sabor picante, en este momento debe dejar de masticar unos 2 minutos ( hasta que ceda el sabor ) y volver a masticar de nuevo, repitiendo el ciclo hasta los 20-30 minutos de haberlo iniciado. Con esto se busca que se absorva la máxima cantidad de nicotina y se trague poca, reduciendo los efectos secundarios ( molestias dentarias, úlceras bucales, dolor mandibular, hipo, náuseas, mal sabor de boca...).
El spray nasal se administra mediante una instilación en cada fosa nasal, no superando las 5 instilaciones por hora o el maximo de 40 dosis por día. Está especialmente indicado en pacientes con gran dependencia que precisan alto nivel de esta en sangre en poco tiempo.
Respecto a las pautas de tratamiento, no hay dosificaciones estrictas siendo válidas las reflejadas en la tabla 9, teniendo en cuenta fundamentalmente el grado de dependencia y el número de cigarrrillos que fumaba al día el paciente. Se inicia el tratamiento con una dosis que se debe ir reduciendo paulatinamente hasta suprimirla totalmente. Sí se ha demostrado que prolongar el tratamiento más de 8 semanas no mejora los resultados. En cualquier caso se debe valorar cada paciente y personalizar el tratamiento.
En general el tratamiento sustitutivo con nicotina está contraindicado en:
- IAM reciente.
- Arritmias cardiacas severas.
- Angina inestable.
- Enfermedad vascular periférica.
- Enfermedad sistémica grave.
- Embarazo o lactancia.
- Ulcus péptico.
- Enfermedades mentales graves y asociación con otras drogodependencias. En estas circunstancias está contraindicada la deshabituación tabáquica.
Sin embargo, estas contraindicaciones pueden ser consideradas relativas en fumadores de más de 10 cig/dia, pues resulta mas tóxico el humo del tabaco que la TSN donde tan sólo se administra uno, la nicotina.
Se han empleado múltiples terápias no farmacológicas como hipnosis, acupuntura, homeopatía de eficacia dudosa.
Sí se han dado buenos resultados con las llamadas técnicas de refuerzo positivo, sobre todo combinadas de otras t´cnicas de soporte, por ejemplo, la TSN. Estas persiguen conseguir el mantenimiento de la abstinencia mediante el aumento de la motivación. Se incluyen:
- Técnicas de autocontrol, que registran el número de cigarrillos que se fuman al día, situación y entorno en que se producen.
- Técnicas de disminución gradual, con las que se cambia a marcas de menor contenido de nicotina a la vez que se reduce el número de cigarrillos progresivamente. Muy populares en EEUU aunque no se consideran muy eficaces.
- Terapias de grupo, con las que se intenta aumentar el compromiso del fumador y el aprendizaje a través de las experiencias de otros fumadores.
Criterios de derivación a una unidad especializada de tabaquísmo
La mayor parte de los fumadores consiguen dejar de fumar por sí solos, otros mediante una intervención mínima de su médico o enfermero y otros no lo consiguen a pesar de una intervención bien realizada, encontrarse en fase de preparación, es decir, quieren dejar de fumar en el próximo mes y han realizado varios intentos fallidos en el último año, pero problemas psicosociales y de dependencia física les impide afrontar con éxito la deshabituación.
El tratamiento especializado le aporta un soporte más ectricto, sistemático y permite un mejor seguimiento. Por tanto se deriverán aquellos pacientes que:
- Patologia crónica de alto riesgo ( cardiopatia isquemica, EPOC, cancer curable de laringe o vejiga,...)
- Fracasos reiterados a pesar de TSN.
- Gran dependencia física y buena motivación.
- Fumadores que lo soliciten expresamente.
ANEXOS
ANEXO 1. Cuestionario de Russell de motivación en el fumador.
A continuación hallará algunas de las razones que los fumadores dan para justificar su hábito. Por favor indique en que medida cada afirmación se corresponde con lo que le ocurre a usted, dibujando un círculo en el número apropiado:
0.- Si la afirmación no le sucede en absoluto.
1.- Si le sucede un poco.
2.- Si le sucede bastante.
3.- Si le sucede mucho.
1.- Siento un gran deseo de fumar cuando tengo que parar cualquier actividad por un momento.
0 1 2 3
2.- Enciendo un cigarrillo sin darme cuenta que tengo otro encendido en el cenicero.
0 1 2 3
3.- Me gusta fumar sobre todo cuando estoy descansando tranquilamente.
0 1 2 3
4.- Obtengo gran placer fumando sea cuando sea.
0 1 2 3
5.- Tener un cigarrillo entre los dedos es una parte del placer que me da fumar.
0 1 2 3
6.- Pienso que mejora mi aspecto con un cigarrillo entre las manos.
0 1 2 3
7.- Me siento más estimulado y alerta cuando fumo.
0 1 2 3
8.- Fumo automaticamente a pesar de estar atento.
0 1 2 3
9.- Fumo para tener algo que hacer con las manos.
0 1 2 3
10.- Cuando me quedo sin cigarrillos me es casi insoportable hasta que puedo volver a tenerlos.
0 1 2 3
11.- Cuando me siento infeliz fumo más.
0 1 2 3
12.- Fumar me ayuda a aguantar cuando estoy muy cansado.
0 1 2 3
13.- Me resulta difícil estar una hora sin fumar.
0 1 2 3
14.- Me encuentro a mi mismo fumando sin recordar haber encendido el cigarrillo.
0 1 2 3
15.- Cuando estoy cómodo y relajado es cuándo más deseo fumar.
0 1 2 3
16.- Fumar me ayuda a pensar y concentrarme.
0 1 2 3
17.- Tengo muchas ganas de fumar cuando no he fumado durante un rato.
0 1 2 3
18.- Me siento más maduro y sofisticado cuando fumo.
0 1 2 3
19.- Cuando no estoy fumando soy muy consciente de ello.
0 1 2 3
20.- Me resultará muy dificil estar una semana sin fumar.
0 1 2 3
21.- Me siento más atractivo frente a personas del sexo opuesto cuando fumo.
0 1 2 3
22.- Fumo para tener algo que meterme en la boca.
0 1 2 3
23.- Enciendo un cigarrillo cuando estoy enfadado.
0 1 2 3
Puntuaciones de 6 o superiores en un determinado componente implicarán que este es importante para el fumador. Además puntuaciones de 20 o más en las preguntas de adicción, automatismo y en las correspondientes a los números 1, 13 y 20 implicaran una alta dependencia al hábito tabáquico.
Imagen psicológica ( preg 6, 19 , 23 ) Evalúa el peso de la imagen social que el fumador cree que obtiene a través de este hábito.
Sedación ( preg 7, 12, 24 ) determina en qué medida el fumador fuma para tranquilizarse.
Estimulación ( 8, 13, 17 ) mide cuándo el fumador lo hace para estimularse.
Adicción ( preg 11, 18, 20 ) fija el grado de adicción a su hábito.
ANEXO 2. Recomendaciones para afrontar los primeros dias sin fumar.
Alimentación
- Tome comidas sencillas. Evite los fritos, carnes muy sazonadas o comidas fuertemente condimentadas.
- Elimine durante estos primeros dias, la ingestión de café y alcohol.
- Beba abundantemente zumos de frutas, especialmente aquellos que sean ricos en vit C (naranjas, limones, pomelos,etc,...).
- No olvide beber además, dos vasos de agua media hora antes de las tres principales comidas.
- Procure consumir alimentos ricos en vit B (cereales, levadura de cerveza).
- Si se levanta con tiempo suficiente, podrá tomar realmente un desayuno nutritivo que le ayudará a fortalecer y calmar sus nervios.
- Usted ya conoce los alimentos que estimulan su deseo de fumar, evítelos. Haga una selección apropiada de alimentos.
- Evite igualmente un estómago demasiado lleno que sin duda le adormecerá a usted y a su autocontrol.
Hábitos
Por la mañana:
- Ducha tibia terminando con agua fria.
- Fricción fria después de la ducha.
- Beber zumos y agua entre horas.
- Procurar tomarse el tiempo para desayunar suficientemente.
Después de las comidas:
- No se siente en su sillón favorito a mirar la TV, olvídese de ambos.
- Lávese inmediatamente los dientes.
- Procure hacer un poco de ejercicio, por ejemplo: salga a andar, de un paseo por el parque más próximo, dispóngase a ir al trabajo en transporte colectivo, vaya a lavar los platos o ayude a lavarlos, secarlos,...
Rompa su rutina general:
- Empiece a utilizar sus pulmones.
- Lo que pueda hacer andando no lo haga en coche.
- Haga ejercicio.
- Empiece a practicar un nuevo deporte (tenis, gimnasia, natación, bloncesto,...).
- Mantenga sus manos ocupadas durante el tiempo libre, por ejemplo, cultivando aficiones para las que nunca tuvo tiempo: coleccionar sellos u otros objetos, aeromodelismo, construcciones en miniatura, carpinteria, “bricolage”, puzzles, inventar y realizar juegos con sus hijos, tocar un instrumento musical, pintar, hacer figuritas de barro, esculpir piedra, jardinería, sacar al perro, hacerse la manicura, escribir cartas, probar nuevas recetas,...
- Procure que todas sus actividades durante el tiempo libre sean lo más relajantes y reparadoras posible.
- Absórvase en actividades altamente satisfactorias e importantes para usted.
- Añada espontaneidad, novedad y diversión a su rutina diaria.
Cuando esté muy nervioso:
- Mantanga entre sus manos objetos distintos del cigarrillo (bolígrafo, anillo, pulsera,...).
- Aprenda a relajerse.
- Respire profundamente y luego intente sentarse por algunos instantes en la posición más cómoda posible.
- Procure situarse en lugares lo más límpios posible de humos de tabaco.
- Dúchese o tomesé un baño si es posible.
Durante el día:
- Lea y medite de vez en cuando su lista de razones para dejar de fumar.
Bibliografía
1. Programa del adulto. SemFYC. Tabaquismo. Ed. Doyma. 1997: 85- 125.
2. Libro blanco sobre el tabaquismo en España. Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Ed. Glosa S.L. 1998.
3. Tabaco, hipertensión y organos diana. V. Lopez Garcia Aranda. CNPT. Ed. Espaxs S.A. 1999.
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