El cuello, es generalmente la primera zona del cuerpo afectada por la tensión y por lo tanto, cuando una persona se encuentra bajo cualquier tipo de estrés, debido a exigencias personales, sociales, profesionales, el cuello siempre se tensiona. Esto responde a un antiguo reflejo de defensa, proveniente de una época en que el stress significaba peligro físico y se producía tensión en la musculatura cervical.
Aunque en la actualidad el stress es causado con gran frecuencia por situaciones que no requieren una respuesta física, subsiste el mismo y viejo modelo de conducta y aún respondemos a una situación de estrés (físico, emocional, o mental) contrayendo inconscientemente los músculos del cuello.
Más aún, los sentimientos que acompañan a estas exigencias y presiones de la vida diaria a menudo no son expresados, lo que da por resultado tensiones emocionales. Estos sentimientos reprimidos y otras emociones no expresadas también se acumulan en el cuello. Y a medida que va pasando el tiempo se hacen crónicas. La tensión, el dolor, la rigidez y el pellizcamiento de nervios cervicales, son bastantes frecuentes.
Cada vez que el cuello es sometido a un esfuerzo por cualquier razón, le resulta difícil cumplir adecuadamente con su función de sostener el peso de la cabeza. El estrés y el esfuerzo, crean un peso adicional en la musculatura cervical, y una situación malsana se va ir originando, ya que la tensión misma crea más tensión todavía, provocando rigidez, torticolis, dolor de garganta especialmente en todo el recorrido de los esternocleidomastoideos.
La aparición regular de tensiones musculares ocasionadas por situaciones psíquicas es cada vez más frecuente, dado que no se puede estar permanentemente en estado de “expectación tensa” sin que aparezca al mismo tiempo la tensión muscular, que es fatigante y como decimos a lo largo de este trabajo llega a ser dolorosa.
Si bien algunas tensiones del cuello son causadas por problemas físicos, también ciertas tareas crean directamente tensión esta zona, al requerir mantenerlo en una posición inadecuada por largos períodos.
Las tensiones mentales también afectan el cuello, las personas que están sometidas a esta clase de tensión, al reflexionar o planear excesivamente se familiarizan pronto con la fatiga y tensión causadas por estos esfuerzos.
También son importantes los desequilibrios emocionales, como las tensiones provocadas en respuesta a estados de ira, miedo, frustración.
De hecho, estas tensiones son para protegernos contra nuestras emociones, es decir, que la contracción es inconsciente, es un intento de bloquear el dolor y la frustración. Desafortunadamente cuanto más reprimimos nuestras emociones más nos protegemos con una armadura muscular o coraza torácica (como se la denomina en la teoría “Bioenergética” de W.Reicht) y la tensión empeora.
Al nivel de la voz se la oprime a ésta, estrangula, provocando la “sensación de una mano que aprieta ” y percibimos en la mayoría de los casos un apoyo laringal, y aumentan las tensiones musculares en toda la zona del cuello, pudiendo aparecer aún fonaciones dolorosas, además de presentar el individuo una voz que suena a forzada y aún molesta para el oyente.
Nuestra cultura tiende a enfatizar el intelecto relegando los aspectos físicos y emocionales de la vida, de modo tal que somos susceptibles al stress mental que a su vez causan problemas en el cuello.
Nosotros nos animaríamos a decir que el cuello funciona como un barómetro para la auto-expresión. La expresión de nuestros sentimientos, pensamientos, esperanzas y planes es una necesidad básica de toda la gente y hemos observado que cuando no existe una liberación de estas situaciones auto-expresivas percibimos manifestaciones en primer lugar de tipo subjetivas en la base de la garganta y en general toda expresión bloqueada puede afectar directamente al cuello causando desde la tensión muscular superficial, hasta la inmovilidad más ó menos marcada, y cenestopatías a nivel laríngeo comparable perfectamente con lo que se manifiesta en los estados de angustia, haciéndose manifestaciones somáticas.
El cuello registra la interacción entre lo que dicta la mente y las necesidades del cuerpo. La tensión en el cuello aumenta o se acumula cuando la mente y el cuerpo están en conflicto, o cuando las necesidades de uno no son tomadas en cuenta debido a las exigencias del otro. Por ejemplo, si necesitamos relajarnos porque estamos cansados, pero la mente nos dice que debemos seguir trabajando, entonces aparece el conflicto y en forma inversa si el cuerpo necesita actividad pero la mente requiere descanso también aparece el conflicto y ésta se registra por lo general en el cuello.
Tratemos de fijar estos conceptos para nosotros y para con los demás y nos beneficiaremos tanto nosotros y como el prójimo: “Cuando la mente y el cuerpo están en armonía, y cuando el trabajo alterna con la distracción, especialmente cuando nuestra vida tiene un ritmo armonioso, el cuello y el cuerpo estarán flexibles y ágiles. Y al mismo tiempo coincide que nuestro interior también estará flexible y ágil con entusiasmo y tratando de obtener de la vida el mayor disfrute posible.”
Algo con que nos encontramos muy seguido entre nuestros pacientes que son muy especiales y es la “frustración”, particularmente lo encuentro en mucho de mis pacientes que son actores, profesionales de la voz, estudiantes de teatro que van continuamente a pruebas, castings, audiciones, etc. y en especial la gente joven que trata de abrirse camino en la vida.
Muchas veces aparecen obstáculos en nuestra vida y aparecen las frustraciones y se manifiestan en determinadas áreas de tensión muscular, y son justamente en el cuello, en los hombros, el plexo solar y la región de las caderas.
Por eso que los ejercicios que nosotros proponemos dentro de la rehabilitación fonológica dinámico integral actúan esencialmente sobre estas zonas, liberando de las tensiones que inhiben su rendimiento vocal directa o indirectamente.
Las tensiones en los hombros nos están indicando no sólo tensión, sino también irritabilidad, miedo y resistencia a los cambios.
Las tensiones acumuladas en la zona del plexo solar están relacionadas con la expresión de su poder personal. Las tensiones en esta área expresan el miedo de ser uno mismo, la resistencia a aceptar su propio poder en el ámbito que se desempeñen, una vez lograda la relajación de esta zona y juntamente con ejercicios vocales el paciente inconsciente va adquiriendo mayor seguridad en su personalidad y en la parte vocal.
Sabido es que la rigidez en el cuello se relaciona con la ira. La ira reprimida crea tensión, especialmente en el paciente que se guarda sus sentimientos en lugar de expresar lo que quiere decir.
Las tensiones acumuladas al nivel de las caderas tienen mucho que ver con grandes frustraciones sexuales o insatisfacción en la vida sexual.
Todos estos puntos inciden como lo manifestamos anteriormente en la “liberación” o el “fluir” de la voz.
Nosotros combinando la voz con ejercicios adecuados para aflojar tensiones en las zonas antes descriptas vamos logrando la libertad corporal y vocal simultáneamente, y va surgiendo la voz hablada adecuada del paciente todo en armonía con su biotipología idividual.
Las tensiones en los músculos de la cabeza, cuello y hombros causan además de estrangulamiento de la voz hablada, originando así disfonías funcionales hasta pudiendo llegar a hacerse orgánicas, pero de base funcional y no es de extrañar que el origen de muchos dolores de cabeza se deba también a las tensiones de las partes que recién mencionamos, y todo colabora a que el individuo vaya cambiando en una primera instancia el timbre vocal por el apesadumbramiento hasta llegar a la cronicidad.
Sostenemos que un individuo que no tenga bien su voz no llega a ser feliz, porque no puede expresar sus sentimientos más íntimos y viceversa un individuo que no es feliz y presenta tensiones en las zonas que en este trabajo mencionamos podrá llegar casi con seguridad a ser un disfónico.
Recordemos tanto la voz como la mirada, así como la actitud corporal son un fiel reflejo del alma.
En lo que a la voz se refiere, tanto cuando la tenemos que tratar estando relativamente sana o en caso de una disfonía, nosotros no aconsejamos circunscribirnos a la zona laríngea solamente sino que preferimos un enfoque holístico, lo que significa tratar al cuerpo como una unidad, dado que la voz es una parte de él y que es impactada por todo lo que a él le acontece.
Nuestro trabajo esencialmente deberá consistir en usar simultáneamente ejercitación física, muscular, en movimiento y pensamiento adecuado con la incorporación de la voz adecuada para lo que hace a la Rehabilitación Fonológica Dinámico Integral (RFDI) que en general lo relacionamos con las potencialidades del cuerpo y sus limitaciones, no obstante todas las técnicas usadas para aliviar los grados de tensión del individuo en forma general o zonal y que beneficien al individuo para nosotros son válidas, aún la gimnasia, que si bien tiene un efecto fortificante y hasta euforizante de la musculatura, hace que el individuo mejore su autoestima y se produzca un efecto “euforizante del Yo”.
Dr.Hector Jatzkevich
Doctor en Fonología (o Foniatría)
Mat. Prof. Nacional 0351 (otorgada por el Ministerio de Salud Pública de Argentina)
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Actualizado: Febrero 2002