Entendemos por Balneoterapia, término más utilizado por los alemanes, o crenoterapia, palabra más empleada por los franceses, la aplicación terapéutica de las aguas mineromedicinales, junto a circunstancias ambientales del lugar donde estas surgen. Geriatría es la Medicina para la vejez o dicho de otro modo, la rama asistencial que se ocupa de la prevención de las enfermedades, de rehabilitación y atención social.
La Geriatría es cooperadora no competitiva, de las demás especialidades médicas. No es la edad la que define al paciente geriátrico sino su multipatología tendiente a crearle dependencia o invalidez y la necesidad de atención multidisciplinaria. En este sentido, la Geriatría es cooperadora de la Hidrología.
Actualmente no se admite que la edad limite la balneoterapia. Estadísticas de los balnearios europeos, sobre los concurrentes en 3ª edad, a los mismos señalan que hace 30 años eran el 19% los que pasaban de los 65 años, siendo ahora el 34 % y se pronostica un 65% para el año 2010. La evolución citada de la clientela geriátrica en las estaciones hidro-termales, no está motivada sólo por el envejecimiento demográfico de los países desarrollados en que se hace uso de la crenoterapia, sino también por que se han modificado las indicaciones de la cura balnearia, adaptándose esta más a los objetivos asistenciales de la moderna Geriatría.
La mayoría de los concurrentes a las estaciones termales son además pensionistas, grandes consumidores de medicamentos, por estar afectados de multipatologías que obliga en muchos casos a una plurimedicación larga y generalmente cara. Trabajos como de Raoul Blanc (1989) demuestran que un estudio sobre el consumo de medicamentos por los pensionistas de la región bordelesa que concurren a las aguas termales, desciende en un 29% en los que tienen más de 65 años y en un 21% en los de menos de esa edad. Nuestra experiencia según encuesta que hicimos entre 269 asistentes a balnearios españoles, pensionistas de la Seguridad Social, el 75 % de ellos consiguieron mejorías importantes reflejadas en un menor consumo de medicamentos.
Como a todo paciente geriátrico que acude o se le prescribe una “cura hidrotermal” hay que valorarlo de un modo completo: estado clínico, situación funcional e implicaciones sociales. Como toda terapéutica, la hidrotermal lo primero que tiene en cuenta es no dañar al paciente o evitar ponerle en situaciones especiales de riesgo, lo cual en el anciano es más fácil dada su peculiar vulnerabilidad a “estrés” y cualquier tipo de cambio.
Es importante educar al paciente geriátrico y a sus familiares sobre los efectos terapéuticos de las aguas termales. Informarles correctamente que la Balneoterapia es una forma más de atención y que no excluye otras medidas terapéuticas, sino que al contrario, muchas veces las complementa y potencia. Hay que buscar objetivos lógicos, alcanzables como puede ser una rehabilitación más efectiva con menos esfuerzo para el paciente y en la medida de lo posible, evitar el consumo menor de medicamentos.
La atención hidrotermal no tiene solo indicaciones terapéuticas, sino cada vez más se valoran los resultados preventivos y potenciadores de la rehabilitación. Tampoco el termalismo es una indicación social, como complemento de actividades de ocio para llenar el tiempo libre de los jubilados, menospreciando el papel estrictamente médico-sanitario del termalismo. La cura balnearia debe ser una prescripción médica indicada por un experto conocedor de la persona que lo necesita.
En toda cura balnearia para los curistas de la tercera edad debe de tratar hacer realidad aquello de: comer menos ( una vez menos) tomar más agua ( beber dos veces más), dormir mejor ( tres veces más) y reír al menos cuatro veces más; o sea, conseguir esa risa de satisfacción con uno mismo.
LAS " CURAS DE REPOSO"
El anciano tiende al reposo, a moverse cada vez menos y los que acuden a los balnearios van con la mentalidad de hacer una "cura de reposo", de forma que si no se les moviliza, educa y entrena desde los primeros días, tratarán de tener un comportamiento sedentario, de inactividad que no solo no les beneficiará en nada, sino que hará contraproducente la estancia pues tal vez engorden, y al ganar peso difícilmente mejorarán de salud, salo que la motivación de su indicación haya sido un disturbio nutricional metabólico en sentido de adelgazamiento patológico.
Los nefastos efectos del sedentarismo y la inmovilidad sobre el envejecimiento osteo-articular, deterioro e involución del sistema muscular son bien conocidos. Por ello, los especialistas recomiendan que la movilidad en el balneario y sus alrededores esté bien planificada, siendo aquella no ya conveniente, ni siquiera necesaria, sino indispensable. Por ello, a la vez que tomar las aguas o los baños hay que procurar que no falte una gimnasia de movilización y mantenimiento adaptada a cada caso. Los músculos del envejecido no solo son capaces de realizar la rehabilitación de funciones, sino también de un entrenamiento progresivo.
El paseo, el caminar es otra forma de movilización más simple, siempre que sea posible al aire libre, en camino acondicionado, sin riesgos de caídas u otros accidentes, con el objetivo si es preciso de mejorar la calidad de la marcha.
Para conseguir la movilización en todas las dimensiones no deben de faltar en la dotación de un buen balneario elementos como bicicletas fijas, poleas, paralelas, ruedas, trípodes, escaleras de entrenamiento y rehabilitación, etc.
El descanso prolongado facilita el desarrollo de artrosis, por lo que sólo se mantendrá en situaciones de inflamación aguda severa y el menor tiempo posible, según aconsejan los médicos de estos centros termales. El movimiento es necesario para la nutrición del cartílago y para evitar las atrofias de la cápsula articular. En este sentido recuerda el doctor F.Jiménez Herrero, médico geriatra que los movimientos que deben realizarse con regularidad y ritmo no deben representar nunca una sobrecarga articular, por lo que suele ser mejor realizarlo en inmersión, en baño o piscina.
El envejecimiento y frecuente patología osteo-articular que le acompaña suelen ser uno de los índices cronológicos de la persona mayor más visibles, que afectan a sus actividades, por lo que toda medida de prevención, factible con la crenoterapia combinada con una buena movilización, o de tratamiento, uniendo medicaciones a balneoterapia, constituyen un medio de frenar el envejecimiento y de mantener en un nivel de actividades y alta calidad de vida a la persona afectada.
Comenta el Prof. Armijo Valenzuela que " el envejecimiento condro-articular desde sus primeras fases es una situación pre-artrósica, que si se deja evolucionar espontáneamente conduce a verdaderas artropatías deformantes, las cuales establecerán anquilosis y rigideces irreversibles, responsables de impotencias funcionales motivadoras de dependencia social"
Sobre la dinámica de estos procesos, impidiéndolos o retardándolos, y sobre sus consecuencias está demostrado que actúan las aguas minero medicinales combinadas con fisioterapia o kineobalneoterapia, no sólo ésta debe aplicarse por sus componentes hidromecánicos y térmicos, sino que a la vez ciertas aguas en ingesta contribuyen a la rehidratación y remineralización del individuo de edad avanzada, que es muy común tenga un déficit hídrico y de elementos fundamentales para el metabolismo del tejido óseo y articular, como Ca, S.Fósforo, etc.
A este respecto cabe destacar el efecto de las aguas sulfuradas, cuyo S. Bivalente puede ser absorbido por la piel, enriqueciéndose del mismo las estructuras subyacentes de algunas articulaciones. El S. es básico para el equilibrio molecular y consecuentemente funcional del tejido conjuntivo, y más específicamente del ácido condrointinsulfúrico, del que depende la elasticidad. El S. juega un papel esencial en los procesos óxido- reductores del metabolismo
Muscular y celular en general. Se ha podido constatar por datos de laboratorio que las curas sulfuradas aumentan las tasas de glutación sanguíneo, que suelen descender en las personas de edad muy avanzada.
LA KINEOBALNEOTERAPIA
La kineobalneoterapia, constituye una de las formas terapéuticas prevalentes en las indicaciones más eficaces de las curas de las curas hidrotermales en Geriatría. Puede definirse como la utilización de las propiedades físico-químicas de un agua termal, combinándose los métodos de reeducación aprovechando el efecto de la presión hidrostática y del calor del agua.
Una persona sumergida neutraliza su peso, por el principio de Arquímedes, hasta un 80% si se sumerge hasta el cuello y hasta un 50% si lo hace hasta la cadera. La simple inmersión facilita la movilidad articular y la función muscular. Hay numerosas investigaciones que demuestran experimentalmente dicho beneficio en articulaciones tan importantes como las rodillas, caderas vértebras dorsales, etc. La flotación contrarresta la sobrecarga muscular.
Además las aguas templadas, nunca demasiado calientes, son buenas en pacientes geriátricos, tienen un efecto vasodilatador mejorante de la circulación periférica, generalmente deficiente en la mayoría de los mayores, y más aún si tienen una acusada patología arteriosclerósica en extremidades inferiores.
El efecto analgésico y relajante, por otro lado del agua caliente, permiten al anciano, que está percibiendo la disminución de su peso corporal por el efecto hidrostático citado, una mayor libertad y amplitud de movimiento, que facilita la buena realización de los ejercicios bajo la dirección de un monitor dirigido por el kinesiterapeuta.
Mayte Suárez Santos.
Especialista en Medicina y Termalismo.
Miembro de la Sociedad Francesa de Termalismo y Talasoterapia para la Salud Buco-Dental.
Presidenta de la Asociación Española de Amigos de las Termas
Editora de termasworld.com y Rutas Saludables