Cuando Edward Jenner (1749-1823) era aún estudiante de medicina en Sodbury, cerca de Bristol , una mujer que presentaba unas pústulas rosáceas en la piel acudió para solicitar consejo médico. Jenner le indicó que estaba incubando la viruela. La campesina aseguró que tenía inmunidad frente a esa enfermedad, ya que había pasado poco tiempo la vaccinia , una enfermedad vírica leve que afecta al ganado vacuno y que, ocasionalmente, provoca leves trastornos en el hombre.
El 14 de mayo de 1796 , Jenner llevó a cabo el primer experimento: obtuvo pus del brazo de una lechera afectada del virus de vaccinia, y la aplicó enseguida en la herida que había practicado en el brazo del niño de 8 años de edad , James Philips. Seis semanas más tarde le inoculó linfa de viruela y esperó para comprobar si enfermaba. El joven James no sufrió ninguna síntoma de la temida enfermedad.
Jenner había realizado la primera experiencia médica en el campo de la vacunación. Poco después se descubrió que la vacuna se podía transferir de un individuo a otro sin perder propiedades, lo que proporcionaba a la ciencia médica su primera arma eficaz para combatir una de las enfermedades epidémicas que con gran virulencia aterradora se extendió por Europa a finales del siglo XVIII : la viruela
EL CIRUJANO BALMIS
El hallazgo de Jenner provocó un vivo debate científico y ético sobre la conveniencia de la vacunación . Parte del clero inglés no dudó en calificarla de “invención infernal” mientras la pandemia cada año mataba a más de 400.000 personas en el continente europeo .
Las conclusiones del médico rural inglés enviadas entre el 1796 y 1797 a la Royal Society, no fueron aceptadas . La publicación de los excelentes resultados por el propio Jenner , encontró el apoyo y la divulgación en Europa de su gran defensor Jacques-Louis Moreau de la Sarthe , autor de “ Traité Historique el practique de la vaccine” . Una obra que en Marzo de 1803 sería traducida por Francisco Javier Balmis , cirujano honorario de cámara del monarca español Carlos IV .
Ese mismo año, el rey sensibilizado por la enfermedad que había padecido su hija Maria Luisa , ordenó inocular a sus hijos y alarmado por los desastrosos brotes epidémicos que azotaban las colonias españolas en Ultramar, decide apoyar la práctica de la vacunación y encarga a Balmis, que lidere la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna a América y Filipinas.
Francisco Javier Balmis presentaba el perfil idóneo para cumplir esta misión. Por un lado, el prestigio adquirido como cirujano de cámara del rey y como vacunador, por el otro el renombre que le proporcionó la traducción del libro de Moreau sobre la vacuna y finalmente sus propias circunstancias personales, que lo habían hecho viajar varias veces a América.
Para legitimar dicha expedición se dicta una Real Orden se publica en la Gaceta de Madrid: “ Deseando el rey ocurrir a los estragos que causan en sus dominios de Indias las epidemias frecuentes de viruelas, y proporcionar a aquellos sus amados vasallos los auxilios que dicta la humanidad y el bien de estado, se ha servido resolver que se propague a ambas Américas, y si fuera posible a Filipinas , el precioso descubrimiento de la vacuna, acreditado como un preservativo de las viruelas naturales”.
Esta Real Orden, con fecha de 4 de agosto, fue enviada a los Virreyes de Nueva España, Buenos Aires y Santa Feb; al comandante General de las Islas Canarias; a los Gobernadores e Intendentes de Veracruz, Yucatán, la Habana, Puerto Rico, Caracas, Cartagena de Indias e Islas Filipinas y a los Presidentes de Guatemala y Chile, quienes las recibieron oportunamente, con las modificaciones que desde Madrid se consideraron como convenientes para adaptarlas a las peculiaridades de algunas ciudades o países
En septiembre de 1803, el rey Carlos IV dispone sufragar la expedición con erario público para lo cual emite otro edicto, esta vez dirigido a todos los funcionarios de la corona y autoridades religiosas de sus dominios de Asia y América , anunciando la llegada de le expedición y ordenaba que apoyaran a Balmis, para vacunar a la mayor cantidad de gente posible, enseñar a preparar la vacuna antivariólica en los dominios de Ultramar y organizar juntas municipales de vacunación.
La puesta en marcha del proyecto contó con un presupuesto de 200 doblones y la Maria Pita, corbeta de unas doscientas toneladas que realizaría el trayecto marítimo desde La Coruña hasta América. La nave fue cargada con lienzo para las vacunaciones, unos 2.000 pares de vidrios para mantener e fluido , una máquina pneumática, barómetros, termómetros y medio millar de ejemplares de la obra de Moreau de la Sarthe, utilizados como manual para la practica de la vacunación.
EL GRAN RETO
Ante la inexistencia de sistemas de conservación y refrigeración adecuados para asegurar la supervivencia del virus, Balmis ideó transportarla en el organismo de 22 niños sanos que irían siendo inoculados sucesivamente con el virus extraído de las pústulas de los vacunados la semana anterior. Ese fue su gran reto . Planificar la formación de una cadena humana para salvar vidas del azote epidémico.
El monarca español consideró que los niños del Colegio de Expósitos de La Coruña eran los idóneos para realizar la travesía por estar más familiarizados con la mar. Deberían tener edades entre los 8 y 10 años y no haber padecido viruelas. Cada niño llevaría como equipaje : seis camisas, un sombrero, tres pantalones y tres chaquetas de lienzo, un pantalón y una chaqueta de paño, tres pañuelos para el cuello y tres para las narices y un peine .
El miércoles 30 de noviembre de 1803 , la corbeta Santa Maria al mando de Pedro del Barco teniente de Fragata tenia todo dispuesto para partir y la expedición bajo la responsabilidad F.J. Balmis zarpó del puerto de la Coruña rumbo Hispanoamérica, Filipinas , Cantón y Macao.
La tripulación estaba formada por los ayudantes Dr. José Salvany y Lleoparte , Manuel Julián Grajales y Antonio Gutiérrez y Robledo. Como practicantes a los cirujanos Francisco Pastor Balmis, y Rafael Lozano Pérez así los enfermeros a Basilio Bolaños, Ángel Crespo y Pedro Ortega.
La única mujer a bordo fue Isabel Sendales y Gómez, rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña. Según recoge la Gaceta de Madrid su misión consistía en atender a los pequeños y lo más importante, vigilar que no se rascaran las heridas para evitar cualquier contagio.
La Expedición filantrópica , como sería recordada fue tempestuosa y accidentada . Los expedicionarios soportaron epidemias ,sobrevivieron a un naufragio y vencieron en muchos de los países americanos las suspicacias de la población.
La primera escala , en las Islas Canarias fue un éxito y la población recibió la vacuna directamente de los 22 niños embarcados. Pero la arribada de Maria Pita a la isla caribeña de Puerto Rico, el 9 de febrero de 1804 , reservó un frío recibimiento a los expedicionarios. Las autoridades locales ya habían conseguido la vacuna a través de la colonia danesa de Santo Tomás y la habían propagado entre la población. No sucedió así en Venezuela , Cuba y México donde fueron aclamados como héroes por la multitud. La vacuna fue distribuida a miles de personas por aldeas y ciudades.
Precisamente para evitar desconfianzas, en Santa Fe , el virrey y su familia fueron los primeros en inocularse. En otros países, como Lima, los expedicionarios encontraron el rechazo de los médicos locales que habían hecho una pequeña fortuna comercializando la vacuna.
El otro grupo de expedicionarios al mando del Dr. José Salvany y Lleopart, visitaría Colombia, Ecuador , Perú , Chile y Bolivia además de enviar la vacuna a Protobelo y Panamá. En 1810 tras sobrevivir a un naufragio camino de Cartagena de Indias, el doctor Salvany falleció en la localidad de Cochabamba ( Bolivia)
Pese a estas dificultades, Balmis y su gente , vacunaron en Nueva Granada y en Colombia a 56.000 personas, en Perú cerca de 23.000 y unas 7.000 en la ciudad de Cuenca ( Ecuador) .
La Real Expedición lograba así su objetivo que era extender la vacunación de la viruela por las colonias españolas en Ultramar mediante una cadena humana. En 1805 cuando Balmis abandona Brasil rumbo a Filipinas ya disponía de 25 niños mexicanos que serían vacunados sucesivamente como los anteriores .
De Filipinas la expedición se dirigió a Macao con otros tres pequeños. En Lima no fueron lo niños lo portadores. La vacuna había sido enviada desde Buenos Aires por el Virrey de Río de la Plata y transportada brazo a brazo por esclavos negros.
El decidido cirujano español encontró reticencias pero también colaboración de los portugueses de Macao e ingleses de Cantón asustados por la rápida propagación de la epidemia . El 4 de agosto de 1806 Francisco Javier Balmis llega a Lisboa y un mes más tarde , rinde cuentas al rey Carlos IV de un viaje en el que llevó a la practica el ideario de los principios universales: globalidad, filantropía, caridad y solidaridad.
ERRADICACIÓN
La viruela es una enfermedad muy contagiosa causada por el virus de la familia de los ortopoxvirus,( mide unos 200 nanómetros y no muestra simetría cúbica o helicoidal típica de otras partículas virales ). Fue una de las pandemias más devastadoras que ha sufrido la humanidad y antes de ser desarrollada la vacuna , tres de cada diez infectados morían y casi el 80 por ciento que sobrevivían quedaban ciegos o marcados por cicatrices.
Los últimos casos se dieron en Brasil ( 1971 ) y en Somalia ( 1976) . Como enfermedad endémica, la viruela quedó oficialmente erradicada en mayo de 1980, según certificó la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud ( OMS )
Francisco Javier Balmis pertenecía a la generación de médicos formados en el espíritu de la Ilustración. Tenia 49 años cuando aceptó el encargo del monarca español Carlos IV de llevar la Real Expedición de la Vacuna a tierras americanas y estaba muy lejos de pensar que seria “ el mayor acto de filantropía de la Historia” según dijo de él, su colega Edward Jenner.
Nacido el 2 de Diciembre de 1753 en Alicante ( España), Balmis , descendiente de un linaje de cirujanos, fue un médico con vocación de expedicionario. Estudioso y humanista, se interesó por tratamiento de las enfermedades venéreas a partir de estudio de las plantas agave y begonia y cuyos resultados se recogen en la obra “ Demostración de las eficaces virtudes nuevamente descubiertas en las raíces de dos plantas de Nueva España especie de Agave y Begonia. Se publicará en 1794 , año que recibe el nombramiento de Consultor Cirujano de los Reales Ejércitos.
La destacada labor de Balmis y sus trabajos en distintos hospitales de América donde su prestigio y recuerdo permanecen vivos , no hace más que consolidar el espíritu filantrópico que le caracteriza. Su rostro, poco conocido en España, será a partir de ahora un poco más familiar gracias a la celebración del Bicentenario de la gesta científica española, de la que es incuestionable estratega: el viaje de los niños expósitos con la vacuna de la viruela a América y Filipinas.
VACUNOTERAPIA
Desde Jenner y Pasteur, se han desarrollado unas 20 vacunas efectivas que han salvado la vida de cientos de millones de personas en el mundo y se han erradicado males antes incurables.
Gracias a los programas de vacunación, hace quince años se erradicó el virus causante de la viruela y más recientemente se ha llegado a controlar –al menos en los países donde las vacunas se aplican de forma sistemática- , el sarampión, las paperas, la tos ferina, la poliomielitis, la tuberculosis, el tétanos, la varicela y la difteria. Se espera que , en un plazo de 5 años se podrán aplicar las vacunas contra la diarrea neonatal, las infecciones respiratorias y la enfermedades hemotrópicas .
A pesar de este palmarés conseguido por la vacunación, las afecciones contagiosas junto a la desnutrición que generalmente van asociadas, siguen siendo una de las principales causas de muerte en el mundo.
En otras enfermedades contagiosas los microbios ganan la batalla a la medicina. Pero no será por mucho tiempo, ya que debido al desarrollo de la ingeniería genética y los preparados sintéticos de laboratorio , las revolucionarias vacunas prometen, sino borrar del mapa a los agentes patógenos, al menos disminuir los actos índices de mortalidad que provocan.
La vacuna del siglo XXI será :
• multiantígena, es decir, un preparado que sirva para muchos males. Se obtendrá una sola vacuna para difteria, polio, tétanos, tos ferina, hepatitis B y meningitis.
• Sin efectos secundarios.
• Unidosis. Osea, que sólo se tendrá que inocularse una vez. No inyectable, será oral, nasal u ocular.
• Termoestable. Resistirá los cambios de temperatura .
• Más barata y fácil de producir.
Las modernas vacunas genéticas ya se han experimentado con animales con buenos resultados en enfermedades como el sida, el paludismo, la hepatitis B , la rabia y tuberculosis.
Y un dato esperanzador. Dentro de poco se podrá suministrar vacunas genéticas a las mujeres para que inmunicen a sus hijos a través de la lactancia.
MAYTE SUAREZ SANTOS
Periodista científica especializada en Medicina
Bibliografía:
- BALAGUER I PERIGÜELL, EMILI. "L´esperit de la il•lustració en la medicina espanyola", Valencia, Consell Valencia de Cultura, Generalitat Valenciana, 1996
-"CIRUGÍA Y CIRUJANOS", academia mejicana de cirugía. Septiembre, 1953.
En Internet
www.jenner.com
www.balmis.org
www.jenner.ac.uk
http://www.vdh.state.va.us/spanish/smpoxf.htm