Madrid, 8 de septiembre de 2005.- Entre un 6-8% de los niños en edad escolar
padecen Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. De éstos, menos
de la mitad han sido diagnosticados y menos de un tercio tratados
adecuadamente. Es una de las conclusiones a las que han llegado los expertos
reunidos en la VII edición del curso El difícil manejo de los niños
difíciles. Nuevas enfermedades para nuevos niños; nuevas soluciones.
"Nuestra intención con este curso de verano ha sido obtener una visión
global sobre problemas como el TDAH, los problemas asociados a su no
tratamiento o la violencia emergente en los centros escolares. Gracias a la
participación de profesionales tan variados como magistrados ocupados en
tutelas y menores, maestros, pedagogos, médicos psiquiatras (sobre todo
infanto-juveniles), o psicólogos, y a su experiencia con niños y
adolescentes ha sido posible un abordaje multidisciplinar y muy enriquecedor
de las distintas cuestiones", señala el doctor Francisco Javier Quintero
Gutiérrez, Psiquiatra de la Fundación Jiménez Díaz, Profesor Asociado de la
Universidad Autónoma de Madrid y uno de los directores del curso.
Uno de los bloques principales del curso se ha centrado en el abordaje del
Trastorno por Déficit de Atención, Hiperactividad e Impulsividad. En este
sentido, explica el doctor Quintero, "menos de la mitad de los niños que
padecen TDAH están diagnosticados y menos de un tercio reciben un
tratamiento adecuado de ahí la importancia de llamar la atención
especialmente sobre esta problemática. El TDAH (en el que se conjugan tres
síntomas fundamentales: déficit de atención, como síntoma más importante del
trastorno, la hiperactividad e impulsividad, como complementos conductuales
del síndrome) ha sido abordado desde el punto de vista diagnóstico, de
novedades terapéuticas, comorbilidad asociada, etc., centrándonos un poco
más en las dificultades de aceptación que encuentran estos niños entre sus
iguales y los problemas de integración social que sufren en parte como
consecuencia de sus respuestas impulsivas".
Asimismo, señala el doctor Quintero, "en este curso de actualización de
conocimientos se ha profundizado en el desarrollo evolutivo del niño,
centrándonos en la ansiedad como una emoción normal y el estrés como una
consecuencia del entorno y las exigencias del medio, y en los problemas de
abuso y violencia en las aulas, un problema que llevamos mucho tiempo
denunciando pero que tristemente ha adquirido protagonismo por los últimos
acontecimientos".
Importancia de tratar el TDAH
Sin un tratamiento especializado y una intervención eficaz, el TDAH puede
producir una gran variedad de problemas del comportamiento y del desarrollo
que pueden persistir desde la infancia a la adolescencia e incluso hasta la
edad adulta. "Estos niños no tratados, al llegar a la adolescencia, tienen
mayor riesgo de desarrollar trastornos de conducta y problemas de
integración social y escolar. Una situación que genera, además, un caldo de
cultivo idóneo para el consumo de tóxicos. Así, por ejemplo, los
adolescentes con TDAH no tratados tienen de 3 a 5 veces mayor riesgo de
fumar que el resto. También aumenta, casi se duplica, el riesgo de sufrir un
accidente de tráfico, principalmente por déficit de atención", puntualiza el
doctor Quintero.
Por todo ello, continúa, "es recomendable tratar al niño con TDAH de un modo
combinado: psicofarmacológico y psicoterapéutico destinado a mejorar sus
capacidades de atención, entrenar habilidades sociales y controlar su
conducta.
Violencia psicológica en las aulas
Por otra parte y si bien se trata de una circunstancia que se conoce hace
mucho tiempo, el bullying o acoso escolar es una circunstancia sobre la que
en España se está profundizando ahora debido a las dos tragedias ocurridas
recientemente en adolescentes como consecuencia de verse sometidos a esta
intimidación. Una de las posibles causas del aumento de este fenómeno de
violencia escolar, en opinión del doctor Francisco Javier Quintero, es que
estamos cambiando los colegios en meros centros transmisores de conocimiento
y están perdiendo la capacidad de funcionar como centros de formación y
educación en valores. Esta situación de alguna manera está derivando en un
aumento de conductas violentas entre iguales".
"Algo que también tiene un fundamento social, ya que la sociedad de alguna
manera ha empeorado con respecto a los límites que uno debe establecer en su
vida y con respecto a las estrategias de afrontamiento ante los problemas.
En este sentido, el Instituto de la Juventud (INJUVE) en su último informe
sobre conductas recoge que el 1,6 % de los niños y el 3% de los adolescentes
reconocen haber sido objeto de agresiones físicas y/o psicológicas",
concluye el doctor Quintero.