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Sanidad y CC.AA. aprueban la Estrategia en Cardiopatía Isquémica para asegurar una atención de calidad a los pacientes en condiciones de igualdad en todo el territorio nacional

13/07/2006 17:19:12
Esta estrategia reforzará la prevención y mejorará el diagnóstico precoz, el tratamiento y la atención a los enfermos, así como la investigación en este tipo de patologías.

28 de junio de 2006. El Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas han aprobado hoy, en el pleno del Consejo Interterritorial, la Estrategia en Cardiopatía Isquémica del Sistema Nacional de Salud. Esta estrategia ha sido elaborada de forma conjunta por un comité técnico de redacción integrado por un amplio abanico de expertos y representantes de las sociedades científicas, coordinado por el Dr. Alfonso Castro-Beiras, y por un comité institucional integrado por representantes del Ministerio y de las CC.AA.

Para su elaboración se han tenido en cuenta las actuaciones y planes llevados a cabo tanto en España como en la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como por parte de otros organismos como el Consejo de Europa y la OCDE, entre otros.

La estrategia, que se inserta en el marco del Plan de Calidad para el SNS elaborado por el Ministerio, tiene como principal objetivo promover las mejores prácticas en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares en España, de forma que se proporcione el mayor beneficio a los ciudadanos y un marco de referencia a los profesionales sanitarios, lo que se traducirá en una mayor efectividad, calidad y seguridad en las intervenciones sanitarias.

De esta forma, la estrategia se convertirá en una “hoja de ruta” que, respetando en todo momento las competencias de las Comunidades Autónomas, sirva para mejorar el abordaje de este tipo de enfermedades en el conjunto del Sistema Nacional de Salud, garantizando así que todos los ciudadanos reciban la misma asistencia con independencia del lugar en el que residan.

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES EN ESPAÑA

La elaboración de esta estrategia era necesaria a la vista de que las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte entre la población española. En el año 2004 provocaron 123.867 muertes (56.359 en varones y 67.508 en mujeres), lo que supone el 33,3% de todas las defunciones (29% en varones y 38% en mujeres), con una tasa bruta de mortalidad de 290 por 100.000 habitantes (269 en varones y 311 en mujeres).

De entre todas las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad isquémica del corazón es la que ocasiona en nuestro país el mayor número de muertes (31% del total, un 40% en varones y un 25% en mujeres). Y dentro de ella, el infarto agudo de miocardio es la más frecuente, con un 61% de las muertes (62% en los varones y 58% en las mujeres). Aunque la incidencia de los infartos agudos de miocardio en la población de 25 a 74 años se mantiene estable, se estima que cada año aumentará un 1,5% el número de casos de infarto y angina debido al envejecimiento de la población.

Además del impacto sobre la salud y la calidad de vida de los ciudadanos, la cardiopatía isquémica es responsable de importantes costes, tanto directos como indirectos, así como de pérdidas elevadas de productividad laboral. Según datos de 2003, todos estos costes se elevan a unos 2.000 millones de euros anuales en nuestro país.

Sin embargo, y a pesar de estos datos, los expertos coinciden en que la cardiopatía isquémica es prevenible de forma integral: en primer lugar, desde antes de que ocurra, siguiendo hábitos de vida saludables (de hecho, se estima que en torno a un 75% de las causas de estas enfermedades están relacionadas con factores como el tabaquismo, el sedentarismo, la hipertensión, la diabetes o la obesidad); en segundo lugar, mediante la detección precoz; y, finalmente, son prevenibles también sus impactos negativos una vez que se ha manifestado la enfermedad. Por eso, la prevención de la cardiopatía isquémica tiene gran valor añadido, ya que supone también la prevención de otras patologías vasculares y de otro tipo.

Todos estos son los motivos que han llevado al Ministerio de Sanidad y Consumo a elaborar la Estrategia en Cardiopatía Isquémica del Sistema Nacional de Salud. Los trabajos para la elaboración de este texto se iniciaron en 2002. Un año más tarde, el pleno del Consejo Interterritorial aprobó el Plan Integral de Cardiopatía Isquémica. Sobre esta base, y con el objetivo de lograr la máxima eficiencia de los objetivos propuestos y de ajustarlos al ámbito competencial de las diferentes administraciones, los expertos de las sociedades científicas y los técnicos del Ministerio y de las Comunidades Autónomas han realizado una priorización de objetivos y de medidas a desarrollar. Esta priorización se ha llevado a cabo en función de criterios de evidencia, impacto, oportunidad, factibilidad y posibilidad de evaluación mediante un sistema de información para el conjunto del Sistema Nacional de Salud. El resultado de este trabajo es la Estrategia aprobada hoy para asegurar una atención de calidad a los pacientes en condiciones de igualdad en todo el territorio nacional.

ÁREAS DE INTERVENCIÓN Y OBJETIVOS PREVISTOS

La estrategia está estructurada en torno a 5 áreas de intervención (promoción y protección de la salud, asistencia a pacientes, rehabilitación, investigación y evaluación), 11 objetivos y 24 indicadores, que han sido consensuados por todas las partes.

Promoción y protección de la salud

En este ámbito, y la vista de la clara relación causal entre determinados hábitos y estilos de vida y la cardiopatía isquémica, se ha considerado que se deben emprender actuaciones para reducir la prevalencia de tabaquismo y de obesidad entre la población española, aumentar la realización de actividad física y la promoción de hábitos saludables de alimentación, implantar programas de prevención de factores de riesgo en las empresas y diseñar un sistema de monitorización de la calidad asistencial que incluya los aspectos considerados clave en relación con los factores de riesgo.

Con respecto a este último punto, los servicios sanitarios deberán realizar un seguimiento a aquellas personas con algún factor de riesgo (como tabaquismo, hipertensión, diabetes, obesidad…), tanto si han padecido ya un episodio coronario como si no.

Mejora de la asistencia a los pacientes

En este ámbito, los retos fundamentales son mejorar la asistencia que se presta a los ciudadanos, con independencia de su lugar de residencia, y reducir los tiempos de demora en los procesos, algo que en este tipo de enfermedades resulta fundamental para aumentar el índice de supervivencia.

Por este motivo, el primer objetivo es reducir el tiempo que transcurre desde que se inician los síntomas hasta que se formula la solicitud de asistencia sanitaria, para lo que se propone la realización de estrategias de comunicación que informen a los ciudadanos sobre los síntomas que pueden indicar la posibilidad de un infarto. Además, se deberá proporcionar a toda la población, tanto urbana como rural, asistencia in situ con capacidad de desfibrilar en el menor tiempo posible, así como transporte rápido al hospital, con personal capacitado y equipamiento adecuado. Otro objetivo en este sentido es asegurar también la máxima coordinación entre los servicios de emergencias y los hospitales, para reducir la demora de la transferencia.

Cada Comunidad deberá tener definida una red asistencial de hospitales con disponibilidad de angioplastia y otras técnicas complejas, así como la red de transporte de pacientes para atender el síndrome coronario agudo y la cardiopatía isquémica crónica. Además de esta red, las CC.AA. diseñarán sistemas de monitorización de la calidad que sirvan para mejorar el diagnóstico y la atención temprana de los pacientes con síndrome coronario agudo.

Se recomienda, asimismo, que, en los casos en los que por la gravedad de la enfermedad sea necesaria la derivación de los pacientes a centros de referencia de elevada complejidad, este traslado se realice en menos de 24 horas. La estrategia incluye también la recomendación de desarrollar programas de desfilibradores semiautomáticos en lugares públicos.

Por último, se pretende mejorar el resultado de las intervenciones de los servicios de cardiología intervencionista y de cirugía cardiaca, para lo cual se promoverán, entre otras actuaciones, la elaboración de guías de práctica clínica y el desarrollo de sistemas de registro y evaluación de la calidad de la actividad asistencial. En este sentido, el objetivo es reducir la mortalidad hospitalaria de la angioplastia coronaria en un 2%, la tasa de reintervenciones (nueva angioplastia o cirugía) a un año de la angioplastia en un 10%, la mortalidad hospitalaria de la cirugía coronaria en un 6%, y la mortalidad del trasplante cardiaco a un año en un 20%. Del mismo modo, se persigue aumentar la utilización de injerto arterial en pacientes revascularizados en un 80%.

Rehabilitación

Los pacientes dados de alta hospitalaria tendrán acceso a programas de prevención secundaria y rehabilitación cardiaca, tanto en los centros de atención primaria como en las consultas ambulatorias de cardiología. Además, la prevención deberá comenzar ya desde la estancia en el hospital, mediante la evaluación de los factores de riesgo para transmitir toda esta información a su médico de familia y hacer el seguimiento oportuno.

De esta forma, el paciente deberá recibir información detallada de medidas de prevención después de superar la hospitalización. El informe de alta deberá incluir consejos sobre cambios de hábitos de vida en alimentación, abandono del tabaco, alcohol, ejercicio físico y mantenimiento del peso corporal adecuado, junto a recomendaciones para un estricto control de factores de riesgo como la hipertensión, la obesidad o la diabetes, así como la correcta toma de medicación que se prescriba.

Fomento de la investigación

Ministerio y Comunidades Autónomas potenciarán la investigación en cardiopatía isquémica a través de redes estructuradas para la realización de estudios epidemiológicos poblacionales longitudinales, cooperativos y multicéntricos, en relación con los factores de riesgo cardiovascular. Además, se priorizarán en las convocatorias públicas de investigación los proyectos relacionados con esta área y se promoverá la realización de guías de práctica clínica en los síndromes coronarios.

El fomento de la investigación sobre las enfermedades cardiovasculares es uno de los objetivos prioritarios del Ministerio de Sanidad. En este marco, se ha dado en esta legislatura un fuerte impulso al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) para convertirlo en una institución líder a nivel internacional.

Evaluación de la estrategia

Uno de los elementos fundamentales de la estrategia es la evaluación de su desarrollo, implantación e impacto sobre la salud de los ciudadanos. Con este fin, se han seleccionado una serie de indicadores para cada una de las áreas de intervención de la estrategia, que contribuyan a tener una información precisa y clara sobre la incidencia de las actuaciones puestas en marcha que sirva a las administraciones sanitarias en el proceso de toma de decisiones. Una primera evaluación global de la estrategia será realizada a los dos años de su implantación.

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