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17/10/2006 11:44:55
Los nuevos descubrimientos genéticos y los estudios que demuestran una interacción entre los factores genéticos del enfermo mental y los aspectos psicosociales que le rodean marcan los nuevos sistemas de clasificación de la enfermedad mental.
Sevilla, octubre de 2006.- La inminente aparición de la nueva clasificación de Enfermedades Mentales, prevista para 2011 y la nueva clasificación de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, cuya publicación tendrá lugar en 2010 tiene, a juicio de Julio Bobes, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, “un origen que entronca con los nuevos descubrimientos genéticos y los estudios que demuestran una interacción entre los factores genéticos del enfermo mental y los aspectos psicosociales que le rodean”.
Entiende el experto, catedrático de la Universidad de Oviedo, que “estos estudios permiten tipificar de manera mas precisa las enfermedades mentales y afinar mejor en los diagnósticos, ampliar los mismos a diversas categorías y ajustar el tratamiento específico de cada enfermedad”. Asimismo, Julio Bobes considera que “los avances permiten detectar los factores de riesgo de enfermedad mental con mayor precisión, lo que contribuye a mejorar la prevención”.
Bobes considera que “queda claro la influencia de los hallazgos genéticos y psicosociales en la clínica, no sólo como determinantes de la vulnerabilidad psiquiátrica sino también como marcadores de diagnóstico y de manejo de tratamientos. En este sentido, la farmacogenómica - el estudio de cómo la herencia genética de una persona afecta a la respuesta del organismo a un fármaco- y la farmacogenética -ciencia que estudia las diferencias interindividuales en la respuesta a fármacos y las interacciones genético ambientales- cobran una especial importancia”.
Al hilo de todas estas reflexiones, el experto presentará una ponencia dentro del X Congreso Nacional de Psiquiatría que se plantea la siguiente pregunta: ¿Es posible personalizar los tratamientos? La respuesta que Julio Bobes maneja en su ponencia es que “hoy en día, las nuevas tecnologías ya permiten esta personalización de los tratamientos, adecuándolos a las necesidades de los pacientes, en base al perfil de salud general de los pacientes”.
“Los trastornos mentales graves”, subraya el especialista, “conllevan un deterioro generalizado de la salud y eso permite que existan pronósticos más o menos precisos. Así, se sabe que estas patologías mentales tienen asociados riesgos cardiovasculares y riesgos de contraer enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes o la hipercolesterolemia. Esto permite que se puedan adelantar las predicciones”.
El vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica añade a esta constatación que “los avances en psicofarmacología prolongan la duración de los tratamientos al largo plazo, algo que hasta hace relativamente poco tiempo no era posible hacer. Se han elaborado formas farmacéuticas más limpias y tolerables para el paciente que mantienen los niveles de eficacia del tratamiento. Todo esto hace que cada día se puedan ajustar con mayor precisión los tratamientos a las condiciones del individuo”.
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