Madrid 25 de enero de 2007. Las técnicas de cirugía reconstructiva de la mama han conseguido ser cada vez menos invasivas y agresivas y, a la vez, han llegado a tener un grado mayor de perfección en el resultado. Es por este motivo que durante los últimos años la demanda de reconstrucciones mamarias tras haber sufrido cáncer o alguna otra enfermedad que requiera una mastectomía (extirpación de la mama) se ha incrementado de forma exponencial, ya que los avances y las mejoras de las técnicas han permitido solucionar casos complejos que antes no podían resolverse con este tipo de cirugía.
La formación de los médicos residentes sobre estas nuevas técnicas es el principal objetivo del curso nacional sobre cirugía reconstructiva que ha organizado la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). “Nuestra finalidad es que el curso sea claro y práctico, para que los residentes puedan conocer cómo se realiza la reconstrucción mamaria en los distintos niveles hospitalarios, desde las formas más simples a las que presenten una mayor dificultad”, explica el recién nombrado presidente de la SECPRE, el doctor Antonio Porcuna.
La incidencia del cáncer de mama en el mundo occidental está sufriendo un gran incremento puesto que una de cada once mujeres lo padecen, por lo que las mastectomías también están aumentando su número. “La reconstrucción mamaria debería ser una prioridad social del Sistema Nacional de Salud con los recursos económicos y técnicos necesarios”, subraya el doctor Jaume Masiá, director de este curso y Jefe de Servicio de Cirugía Plástica del Hospital de San Pablo en Barcelona.
En España se realizan alrededor de 3.000 reconstrucciones de mama anualmente. Aún así, la cifra es relativamente baja “ya que sólo el 11 por ciento de las mujeres mastectomizadas optan por someterse a este tipo de cirugía”, indica el doctor Masiá. “Puede que este porcentaje se deba o bien a la falta de información que reciben las pacientes o simplemente a que éstas no están asesoradas de forma adecuada”.
Demanda de mayor información
El doctor Porcuna explica que desde el sistema sanitario se suele informar poco acerca de la reconstrucción mamaria. “Son los cirujanos generales y los ginecólogos los que diagnostican y tratan primariamente los tumores de mama y están generalmente más preocupados por su extirpación, considerando así la reconstrucción como un problema secundario”. Pero esta tendencia está sufriendo variaciones, “ya que la mujer cada vez exige más y quiere, una vez pasada la cirugía oncológica, volver a tener las dos mamas”.
Resultados excelentes con nuevas técnicas
El uso del propio tejido de la paciente a la hora de llevar a cabo una cirugía reconstructiva es la tendencia que más resultados positivos está ofreciendo. “La utilización de este tejido hace que el resultado tenga unas características similares a una mama natural y con el mínimo sacrificio para el cuerpo de la mujer”, añade el doctor Masiá.
Son tres las técnicas más utilizadas en reconstrucción mamaria, dependiendo del tipo de cirugía que requiera cada paciente. “La técnica con colgajo DIEP (Deep Inferior Epigastric Perforator) aporta una gran calidad debido a la baja tasa de complicaciones”, indica el doctor Masiá. “Se usa únicamente la piel y grasa más similares al pecho normal. De esta forma se puede llegar a conseguir un resultado natural y permanente y a su vez minimiza las secuelas quirúrgicas, ya que no existe sacrificio muscular en el abdomen, por tanto las pacientes no pierden capacidad física en este sentido ni tienen riesgo de sufrir hernias en un futuro”.
Por otro lado, también se practica la técnica del expansor tisular, cuyas ventajas se centran en la sencillez y la escasa duración de la intervención, que apenas supera la hora.
Además, el dorsal ancho ha sido considerada una técnica muy segura y de escasa dificultad, aunque necesita a menudo de un implante para conseguir el volumen necesario para reconstruir la mama.
“En todas estas técnicas la recuperación postoperatoria de la paciente es muy rápida, ya que el periodo de hospitalización es solamente de entre 2 y 4 días y tras dos semanas se puede estar llevando a cabo una actividad física normal”, indica el doctor Masiá.
“Desde la SECPRE siempre recomendamos que las mujeres que vayan a sufrir una mastectomía opten por un tratamiento conservador de la mama”, apunta el doctor Porcuna. “Si la cirugía ha de ser más radical, deben solicitar una reconstrucción inmediata o realizársela al cabo de unos meses. Esto es muy importante porque la mujer, en este tipo de casos, siente una pérdida de feminidad con la amputación mamaria y un descenso importante de su autoestima, pero esto no debería llegar a producirse porque existen los medios para evitarlo”.