Bilbao, diciembre de 2007.- “La Navidad es una época del año que tradicionalmente lleva aparejada ciertos trastornos psiquiátricos en determinadas personas. Sin embargo, la sociedad todavía entiende conceptos de forma equivocada, e incluso en muchas ocasiones, se da la circunstancia de que lo que una persona puede considerar como algo patológico, puede ser perfectamente normal e incluso, en ocasiones, “deseable” y necesario”. Estas declaraciones las ha realizado Iñaki Eguiluz, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de Cruces (Vizcaya) con motivo de la tercera edición de Encuentros con la Salud, que tuvo por lema Otra Navidad más en familia.
Eguiluz se refirió a la necesidad de realizar un esfuerzo para dejar claro ante la población las características básicas de los diferentes conceptos que entran en juego cuando se habla genéricamente de la “depresión navideña”.
“Depresión blanca”
El jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Cruces profundizó en lo que se conoce popularmente por “depresión blanca” y que es, sin duda, uno de los aspectos que más salen a colación en las fiestas navideñas. “No es un término científico y, por supuesto, la “depresión blanca” no viene recogida como tal en los tratados”, asegura Eguiluz.
Sin embargo, la realidad demuestra que hay un grupo de personas que viven estas fechas con desasosiego y malestar. “En ocasiones”, puntualiza el experto, “aparecen cuadros que se encuentran a medio camino entre un duelo y un trastorno adaptativo, propiciados fundamentalmente por el recuerdo de los seres queridos ausentes y la autoimposición de una necesidad de ser feliz”.
Además, se da la circunstancia de que el fin de año es una época para hacer balances y “muchas veces el incumplimiento de las expectativas impuestas el año anterior puede suponer que se convierta en una época frustrante y en ocasiones próxima a la depresión”. Según el conferenciante, “cada caso ha de estudiarse de forma individualizada y sin alarma previa. Por ejemplo, si el estado depresivo se debe a la ausencia de un ser querido -algo relativo al duelo- hay una reacción proporcional a la falta que puede, incluso, servir de desahogo”.
Trastorno adaptativo
Eguiluz trató el trastorno adaptativo, “entendido como un grupo de síntomas emocionales o comportamentales que surgen como respuesta a un factor estresante de carácter psicosocial claramente identificado”. Para diagnosticar un trastorno adaptativo “es condición sine qua non que los síntomas se presenten dentro de los tres meses siguientes al inicio de la exposición a dicho factor”.
El trastorno adaptativo presenta un acusado malestar y “es superior al esperable por la propia naturaleza del factor estresante. Es una respuesta desproporcionada, desmedida y que no debe durar más de seis meses” afirmó. “Los cuadros emocionales que se pueden presentar pueden ser ansiosos, depresivos o mixtos”.
Duelo
El duelo, a diferencia del trastorno adaptativo, “es la respuesta emocional a un factor traumático psicosocial o estresante como puede ser la muerte de un ser querido u otras circunstancias traumáticas similares, mediante una reacción lógica y hasta deseable. En muchas ocasiones, la gente toma esta respuesta emocional como algo anormal y se preocupa por ello, cuando no tiene mayor relevancia. Sólo cuando la respuesta emocional es excesivamente acusada o se prolonga de manera extraña en el tiempo es cuando habría que buscar un trasfondo patológico”.
Depresión
El psiquiatra manifestó que lo que la población entiende como depresión “no coincide con el concepto que se maneja en Psiquiatría y ha acabado siendo un término un tanto genérico y amplio. Además”, apuntó “el término no siempre se utiliza de un modo adecuado, ya que la depresión es un trastorno del estado de ánimo que está muy bien definido y es una auténtica enfermedad en la que existe un claro componente biológico, si bien también influyen formas de ser, características del entorno o dificultades derivadas de los avatares de la vida personal del paciente, etc.”.
Distimia
Eguiluz se refirió posteriormente a la distimia “que es lo que antiguamente equivalía al concepto de depresión neurótica, y que son personas que tienen una determinada personalidad, caracterizada por un estado de ánimo permanentemente bajo y que no alcanzan el grado de depresión mayor”. Aludió a la influencia que en ella tienen los “rasgos de personalidad y de carácter, factores externos, etc., que no son cuadros tan graves en intensidad pero sí son más crónicos y de peor repuesta ante los antidepresivos”.
Encuentros con la Salud es una iniciativa divulgativa y formativa organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, el diario El Correo y la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), y que en esta ocasión ha contado con la colaboración de la farmacéutica Lilly. La cita tiene una doble vertiente: una primera, celebrada en la Facultad y destinada a los estudiantes de Medicina de la UPV, y una posterior, vespertina, en la Biblioteca Bidebarrieta de Bilbao, dirigida a médicos y público en general, interesado por conocer más sobre la etiología de muchos de los problemas que sufre una determinada parte de la población cuando se acercan las fiestas de Navidad.