|
22/02/2008 19:17:56
Los expertos en el control de lípidos resaltaron la existencia de una nueva actualización de las Guías Europeas de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares, con nuevos objetivos de colesterol, en las que 8 grandes sociedades científicas europeas se han puesto de acuerdo.
Madrid, 24 de enero de 2008. Más participación activa del paciente y mayor información en el conocimiento y control del colesterol, así como de las novedades terapéuticas. Estas fueron algunas de las conclusiones destacadas para un mejor control del colesterol y sus consecuencias, en el marco de la reunión celebrada en Madrid, en la que intervinieron diferentes asociaciones de pacientes y expertos en el control de lípidos.
En esta reunión, celebrada bajo el título “El cumplimiento de los objetivos de colesterol en la prevención de las enfermedades cardiovasculares”, se dieron cita prácticamente todas las asociaciones de pacientes directamente relacionadas con el problema del colesterol: la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (FHF), la Federación Española de Asociaciones de Educadores en Diabetes (FEAED), la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), la Asociación Española de Portadores de Válvulas Cardíacas y Anticoagulados (AEPOVAC) y la Asociación de Pacientes Coronarios (APACOR) ); estos dos últimos representando también a la Confederación Española de Pacientes Cardiovasculares (CONESPACAR). La reunión estuvo coordinada por la Dra. Joima Panisello, especialista en Medicina Interna y directora general de la Fundación para el Fomento de la Salud (FUFOSA), y el Dr. Vicente Baos, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria del Centro de Salud de Collado Villalba-Pueblo (Madrid).
Nuevas Guías Clínicas
En España, la enfermedad cardiovascular es la causa del 45% de las muertes en varones y de más del 50% de las mujeres, que de adoptar las medidas adecuadas, podrían prevenirse en el 90% de los casos. En este sentido, según los expertos participantes en esta reunión, el colesterol, junto al tabaco, pueden predecir las dos terceras partes de los infartos de miocardio, uno de los principales accidentes cardiovasculares. Sin embargo, “aunque los gobiernos europeos han tomado numerosas medidas contra el tabaquismo, no se ha dedicado la misma atención al control del colesterol”, explica la Dra. Joima Panisello.
El punto de partida de esta reunión fue la revisión de la última actualización de las Guías Europeas de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares, elaboradas por la Sociedad Europea de Cardiología, con el acuerdo de 8 grandes sociedades científicas europeas, y firmadas por 14 sociedades científicas españolas. Las novedades más importantes con respecto a las guías anteriores han sido el reconocimiento del modelo SCORE, la redefinición de los objetivos de colesterol, el énfasis en una mayor actuación en el estilo de vida del paciente (ejercicio, control de peso, etc.), y una revisión de las barreras a la implantación de las guías.
Según la Dra. Panisello, las personas en las que hay que priorizar la prevención de las enfermedades cardiovasculares (ECV) según aparecen señaladas en las nuevas guías “son los pacientes con ECV, los pacientes asintomáticos de alto riesgo (con varios factores de riesgo CV, con un factor de riesgo FRCV muy alto, o diabéticos de tipo 1 con fallo renal y tipo 2), y familiares próximos con ECV o de muy alto riesgo”.
Las guías también presentan nuevos objetivos en colesterol. Para pacientes de alto riesgo siempre se recomienda tener el cLDL o colesterol malo por debajo de 100 mg/dl, y siempre que se pueda, por debajo de 80 mg/dl. En cuanto al colesterol total, siempre por debajo de 175 mg/dl y siempre que se pueda por debajo de 155 mg/dl. En definitiva, “el colesterol malo cuanto más bajo mejor”, concluye la Dra. Panisello.
Mayor control del paciente cardiovascular
Existen numerosos estudios que indican que los pacientes con riesgo cardiovascular no están convenientemente controlados. Por ejemplo, según los datos del estudio PRESENAP (Prevención Secundaria en AP), realizado en España en el 2006, sólo uno de cada 6 pacientes con ECV estaba controlado, únicamente el 26,3% estaba en objetivos de colesterol, y sólo uno de cada 14 de los diabéticos estaban controlados.
“Todo ello es provocado en parte porque existen dificultades para el cumplimiento de las guías, debido al bajo conocimiento de la enfermedad, a la baja adherencia al tratamiento a largo plazo, al incorrecto conocimiento de las opciones terapéuticas, y a la baja iniciativa por parte del médico para alcanzar los objetivos (inercia terapéutica)”, comenta el Dr. Vicente Baos.
Una de las labores más importantes del médico es la de ayudar al paciente, ya que el paciente informado puede ser un paciente decisor. “Por eso el médico siempre tiene que ofrecer al paciente las opciones terapéuticas existentes”, señala el Dr. Baos.
El Estudio OPINA (acerca del conocimiento sobre el tratamiento dietético y farmacológico de la hipercolesterolemia y su relación con el control de objetivos en pacientes que reciben estatinas) advierte que los pacientes no tienen toda la información necesaria sobre el tratamiento y su cumplimiento en las enfermedades cardiovasculares, e incluye el dato de que los diabéticos cumplen peor el tratamiento que los ECV y los de Hipercolesterolemia Familiar.
Demandas de pacientes y profesionales sanitarios
En la última parte de la reunión, asociaciones de pacientes y médicos debatieron al respecto, extrayendo las siguientes conclusiones:
- En estos momentos, los pacientes de riesgo demandan información, porque necesitan conocer todo lo que tiene que ver con el colesterol, tratamiento y control. Para ello, es esencial estar informados sobre la última actualización de las Guías Europeas de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares, de las que se hará una traducción clara para conseguir que su divulgación llegue a todos de forma comprensible.
- Todas las Asociaciones de Pacientes deberían implicarse mucho más en formar e informar a los pacientes, porque esto redundaría en un mejor control de la enfermedad y por tanto en el uso racional de los fármacos, que conlleva un mejor uso de los recursos sanitarios, dado que estos son limitados.
- Todos los pacientes destacan la importancia de la Atención Primaria como eje de la atención sanitaria, siendo básica en la actividad curativa y preventiva del colesterol y las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, las Asociaciones de Pacientes juegan un papel relevante por su condición de promotoras de formación y educación. Se propone incluso una Asociación General, que incluya pacientes, médicos, enfermeros, etc.
- La relación médico-paciente para conseguir mejores resultados terapéuticos debería basarse en la confianza, teniendo en cuenta el aspecto emocional, inseparable del aspecto clínico. Así, el paciente será más participativo en el tratamiento y control de su enfermedad.
- Se demandan más campañas de sensibilización para la población con el fin de informar sobre la gravedad de las enfermedades, y la importancia del tratamiento y control. Para ello, también es necesario involucrar al Ministerio de Sanidad y Consumo, en el sentido de que además de informar, hay que utilizar un lenguaje claro, para que la información llegue a todos los ciudadanos.
- En España, todavía el espíritu asociativo no ha calado lo suficiente en nuestra sociedad. Por ello, sería deseable involucrarnos más en esta tarea, todos los agentes sanitarios. Las estadísticas confirman que los pacientes en quién más confían es en su médico, pero en segundo lugar, en las Asociaciones de Pacientes. De ahí la importancia de esa alianza necesaria.
- Resulta necesario hacer un gran pacto de estado para la Sanidad con el objetivo de evitar las diferencias que existen entre unos partidos políticos y otros, y que reduzca las dificultades de coordinación entre las 17 Comunidades Autónomas a nivel sanitario, ya que estas provocan grandes diferencias en la atención al paciente.
- Es necesaria una mayor coordinación entre los diferentes niveles asistenciales. Esto evitaría al paciente pasos innecesarios que en muchas ocasiones retrasa el diagnóstico, así como el tratamiento y control de la enfermedad.
|