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La Granada nazarí es el primer itineario por una Ruta donde descubriremos el culto naturista al agua como simbolo de purificación corporal y espiritual según los preceptos del Corán y de inspiración poética en los bellos versos de Ibn Zamrak, eternizados en las paredes de la Alhambra. En el Albaycin, nos rendiremos a la seducción de sus teterías y "hammam" repartidas por un barrio Patrimonio de la Humanidad.
Siguiendo la huella de los árabes, nos adentramos en Al Andalus, nombre por el que se conocía a la zona de ocupación musulmana en la Peninsula Ibérica que abarcó desde el s.VIII hasta finales del XV, un Estado islámico cuya extensión varió a medida que se modificaban las fronteras y, tanto los hispano-musulmanes como los castellano-aragoneses, avanzaban en la conquista del territorio español.
Pero Al Andalus fue algo más. Una enriquecedora civilización islámica de Oriente que desbordaría hacia Occidente: el Magreb, España y hasta parte de Italia y Francia y que después de su esplendor, fue olvidada por Europa y el propio universo musulmán como si se tratara de una leyenda, hermosa e irreal.
Su legado está hoy más vigente que nunca, y para re descubrirlo, nada mejor que viajar al corazón del poder cultural andalusí, Granada, con un guía de excepción, Ibn Zamrak ( 1333- 1393), el más brillante poeta de la Alhambra, que rindió culto al agua al describirla como:
"un amante cuyos párpados están henchidos de lágrimas, pero las oculta para que no le delaten.... ¿Qué es, en verdad, sino una nube que derrama sus aguas sobre los leones? (Poema escrito en la fuente de los Leones de la Alhambra de Granada)
En Al Andalus corremos el riesgo de sufrir una sobredosis de historia islámica, por lo que tenemos que dosificar nuestra curiosidad y seguir el itinerario del legado cultural de los "hammam" o baños árabes, de gran interés para los estudiosos del termalismo. Los árabes heredaron la tradición de las termas romanas de Bizancio y Roma a través de las ciudades del Próximo Oriente y Norte de Africa pero redujeron las dimensiones y estandarizaron el tramo de la planta. El concepto de las termas como espacio público, la función de las diversas estancias y algunos elementos arquitectónicos como las cubiertas abovedadas son esencialmente románticos.
LAS COLINAS DE GRANADA
"La Sabica es una corona sobre la frente de Granada, en la que aspiran a engarzarse los astros. La Alhambra -Dios la guarde hasta el fin- es un rubí en la cimera de la corona. Su trono es el Generalife: su espejo, la faz de los estanques; sus arracadas son los aljofares de la escarcha" ( Ibn Zamrak)
Nuestro Guía recuerda que todo en Granada está condicionado por la orografia: la colina de Sabica, a la que le ha dedicado estos hermosos versos, corona la Alhambra y se eleva sobre el barrio judio del Realejo y los moriscos de El Abaycín y El Sacromonte. En la vega del Genil, se asienta la ciudad baja, más cristiana. A lo lejos, como un emblemático escenario natural, Sierra Nevada y los rios Darro y Genil, inmortales testigos de que el agua es fuente de vida e historia.
Granada fue una gran metrópoli que acogió a musulmanes llegados del norte y este de Africa, del Magreb, etc. y tuvo su época de esplendor durante la dinastia, la nasri (nazari), fundada por al Ahmar IBn Nasr, el célebre Abenamar del romancero. Su reino abarcaba la región granadina, almeriense y malagueña y parte de la jienennese y la murciana. A pesar de su precaria estabilidad, durante su reinado se levantaron suntuosos palacios- la Alhambra- mezquitas y numerosos baños públicos, como señal de poderío económico.
Es precisamente en la Alcazaba, la parte más antigua de la Alhambra, auténtica fortaleza militar del s.IX y avanzadilla del mejor palacio del mundo musulmán, donde iniciamos el recorrido de la ruta. Este castillo defensivo, similar a un cascarón de navío proyectado al centro de la ciudad, es un conjunto de históricos muros y restos de dependencias sin mucha utilidad, pues la ciudad nunca fue asediada. Su atalaya fue destruida y posteriormente reeditada por Muhammed III. Desde la Torre de la Vela, divisamos una fantástica panorámica de Granada.
En los accesos al pabellón del conjunto monumental que forman los Palacios nazaríes, la Alhambra y el Generalife, encontramos multitud de personas . Las entradas adquiridas en algunos casos con un año de anticipación, estudiantes, personas de mediana edad e incluso mayores de edad avanzada, aguardan el momento de conocer el interior del recinto y contemplar este ejemplo de belleza y refinamiento. Máxima expresión de la arquitectura musulmana. Juegos de luces, sombras, brillos y reflejos se unen al susurro de las fuentes y estanques y a lo olores de los jardines para crear una atmósfera con la que los califas nazaríes concebían su paraiso terrenal.
Los muros de la Alhambra están llenos de decoración caligráfica, escritura cursiva en las que no solo se puede leer "solo Dios vencedor" (frase que se le adjudican a Zawi ben Ziri, de la dinastia nazarí) sino poemas realizados por poetas de la corte de Granada: Ibn al-Yayyab( 1274-1349), Ibn al- Jatib (1313-1373) y Ibn Zamrak, los tres en su dia fueron secretarios de la cancilleria real y primeros minitros. Zamrak sonrie. Desde hace siglos , expresa con poemas repartidos por todos los rincones de la Alhambra de Granada, la grandeza cultural y artistica de Al Andalus.
Junto a este poeta y visir, el recorrido es fascinante. Con una sucesión de maravillas que parecen inacabables: El Palacio de Carlos V, una joya renacentista, en el mundo nazarí; la sala de Mexuar, que parece obra de un orfebre; el patio de los Arreyanes, con su estanque de espejo y la enorme torre de Comares, que guarda en su interior el Salón de Embajadores, el mayor de la Alhama y el Patio de los Leones, auténtico corazón de la Alhambra. La famosa fuente, representación de naturaleza viva, no deja de asombrarnos si tenemos en cuenta que se trata de un palacio islámico. La taza descansa sobre doce leones y recoge el agua de los cuatro canalillos orientados hacia los cuatro puntos cardinales. La fuente de marmol blanco, es una de las más importantes muestras de la escultura musulmanaI. I. Zamrak nos enseña el borde de la fuente donde esculpió un poema advirtiendo del sofisticado sistema de abastecimiento y desague.
Comentamos su interés por el agua. Y nos remite a sus versos. El palacio de los Leones, su fuente de inspiración. Como ejemplo, los versos dedicados al Tázón de la Fuente de los leones: "Bendito aquel que dió el imá Mohammed " o este "¿No aquí hay prodigios mil? ", y este otro, " No ves cómo el tazón que inunda el agua...".
Ibn Zamrak nos conduce desde el lado norte del Patio de los Leones, a la Sala de las Dos Hermanas, a la Sala de los Aljimeces y el Mirador de Daraxa, uno de los rincones de la Alhama más fotografiados por su decoración musulmana abigarrada. Finalmente a la torre del Peinador de la Reina, innacesible en la actualidad y donde hay un hammam. Por razones de conservación no fue posible visitar, al estar cerrados por restauración.
LOS BAÑOS
El hammam sigue el modelo de las termas romanas: una sala cálida, una templada y una fría, con hornos debajo del suelo. En la visita realizada al museo del Palacio de Carlos V, el estudioso del "hammam" tiene la oportunidad de ver las sandalias de madera que calzaban los bañistas para no quemarse los pies cuando circulaban entre las diferentes salas.
Impacientes preguntamos a nuestro Guía, donde se encuentran los baños árabes de la Alhambra. Ibn Zamrak , vuelve a sonreir y señala una puerta, es la entrada al Palacio de Comares. Leemos un verso que dice: "Soy corona en la frente de mi puerta;envidia al Occidene en mi el Oriente..." (I.Zamrak)
Se trata del Palacio de Comares, residencia oficial del monarca. Yusuf I quiso que la decoración de las dependencias reales dejaran maravillado al visitante y aunque no vió terminada esta obra, se atribuye su autoría a su hijo Mohamed V. En el friso de madera labrada es donde Zamrak dejó tatuado este poema.

Seguimos con gran atención sus explicaciones. Los baños árabes fueron construidos al este del Palacio de Comares, siguiendo el modelo de las termas romanas. Lo que se conoce como la sala de las Camas, es la primera estancia que nos encontramos al entrar en los baños. Esta sería el "apoditerium, o sala que se utilizaba para desvestirse antes de entrar en el baño, y posee un espacio cuadrado en el centro, delimitado por columnas, hay una fuente y galerías a su alrededor, así como un espacio abierto al piso superior, desde cuya galeria se dice que el monarca se asomaba para ver a sus mujeres desnudas.
A los lados se pueden ver las camas destinadas al descanso posterior al baño, con alicatados de colores. Toda la decoración existente es de la época cristiana. La siguiente sala es el "frigidarium" , sala fría donde, al contrario que en las termas romanas, en los baños árabes se sustituye la piscina por una pila de agua fria. La sala central es el "tepidarium" o sala templada que comunica con las otras salas mediante arcos escarzanos.
Finalmente, accedemos al "caldarium" o sala de vapor, es la sala caliente del baño, en la que en su dia existió una caldera de cobre donde se calentaba el agua que se conducía por las galerías subterráneas para calentar estas estancias. Aún podemos encontrar en un nicho de azulejos al fondo de la sala, el caño por el que salía el agua caliente.
Desde esta sala se hacía el recorrido contrario de nuevo hasta el "apoditerium", con lo cual se obtenía un baño con gradación de temperaturas muy agradable. De hecho, la distribución de estos baños de la Alhambra no es específica sino que era común en los baños árabes.
Para algunos entendidos en el tema, lo que distingue el hammam de la Alhambra de otros aún existentes en España, es la Sala de las Camas, y la describen como un lugar donde el Sultán reposaba después del baño, tumbado en los cojines y alfombras que sus esclavos habían dispuesto en las alcobas que rodeaban el espacio central, mientras admiraba a sus mujeres que bailaban desnudas, al ritmo de músicos sentados en la galería superior, ciegos éstos para no poder mirar lo que pasaba abajo. Cuando el Sultán había elegido una de ellas para pasar la noche con él, le tiraba una manzana, que ésta, recibía orgullosamente.
¿Leyenda o realidad ? El poeta y visir, Ibn Zamrak, no opina y nos sugiere que antes de abandonar el recinto de los baños árabes, subamos al piso superior. Aquí encontramos una salita con armadura de lazo de estilo mudejar, sus arcos poseen inscripciones y adornos de mitad del siglo XV. El resto de las salas es muy simple, sin adornos en las paredes, con pavimento de mármol, zócalo de azulejos muy sencillos, arcos de herradura sin decorar y bóvedas con lucernas en forma de estrella, que permanecieron cerradas con vidrios de colores y que servían para iluminar la estancia.
EL RITUAL DEL AGUA
El hammam fue elogiado por poetas, artistas, escultores, etc, que encontraron en el agua ese elemento cercano y misterioso. Pero nada comparable a los bellos versos de Ibn Zamrak, eternizados en las paredes de la Alhambra. Mientras nos dirigimos hacia ese monumento a la naturaleza, el Generalife, el poeta de la Alhambra nos explica el significado del agua purificadora, dispuesta para el namaz u oración musulmana, que ha de cumplirse cinco veces al dia, acompañarse con una "pequeña ablución", el lavado parcial de manos, brazos hasta el codo, cara, pies y una cuarta parte de la cabeza. El agua como ritual :la "gran ablución", que requiere el baño completo, con las prescripciones relativas al aseo corporal relacionado con el recogimiento y la meditación religiosa.
Le replicamos. El hammam es un hábito de higiene que deja atrás los ritos de purificación dictados por el Corán. Incluso a través del estudio de la arquitectura y la literatura observamos como el baño árabe se ha rendido a la seducción de los cuerpos desnudos en contacto con las aguas voluptuosas, como fue habitual en las termas de sus antecesores, griegos, romanos y bizantinos. Además se rodea de un conjunto de elementos como salas de baño, hornacinas, celosías y otros complementos como tarros de farmacopea, cúpulas, especieros de perfumeria. ¿Rompe con la tradición o se salta lo prohibido?.
Evidentemente los hammam estaban considerados como lugares que proporcionaban la higiene que no existía en las viviendas pero también, y ésta ha sido una carácteristica propia de todos los baños por ser lugares de reunión, eran verdaderas fuentes de intercambio de ideas y discusión social, política y cultural. Los baños como generadores de ideas desaparecen, y en el siglo XV empiezan una decadencia irrecersible. Los baños árabes solían tener una estructuras similar entre ellos, y parecida a la de los baños de otras culturas, pero con la arquitectura propia de cada civilización.
Se puede decir que el hammam es conocido como un lugar de reposo donde la penumbra ayuda a crear un clima de magia motivado por el vapor ambiental y al contrario de la sauna finandesa con su calor seco, el hammam es mucho más húmedo. Aunque la temperatura de este baño de vapor es de apróximadamente 55 grados, la humedad hace que la persona sienta más el calor ya que el agua es mejor conductor de calor que el aire. El hammam es sedante y analgésico, descongestiona las vias respiratorias y limpia la piel.
¿Cómo tomar un hammam? Digamos que tiene su ritual. Sus reglas. Su seducción. Hay que entrar mojado y durante las sesiones de hammam es necesario beber agua abundamentemente.
LLegamos al Generalife, final de la primera etapa del itinerario. Esta villa rútica o almunia rodeada de huertos y jardines era la residencia veraniega de los monarcas reales. Desde este lugar se domina un maravilloso entorno, el Albaycin, la Alhambra , la Vega y Sierra Nevada.
Al entrar en el Patio de la Acequia nos sentimos embriagados por el olor de las selectas flores y el gorgojeo del agua. Para nosotros es como el despertar de los sentidos a través del agua. El visir y siempre poeta, evoca con sus versos, el ruido de las fuentes que murmullan: "Granada es una desposada cuya corona y cuyas alhajas y vestiduras son las flores, la túnica es el Generalife..." (I.Zamrak)
POR EL ALBAYCIN
En la ansiada búsqueda por descubrir los hammam o baños públicos, algunos en ruinas, otros olvidados, o en lo mejor de los casos, rehabilitados, retomamos la ruta, y en esta segunda etapa, decidimos subir al Albaycín. Ibn Zamrak el poeta de la Alhambra se despide. Insistimos para que nos acompañe, pues El Albaycín, expresa mejor que ningún otro lugar, el espíritu multicultural que se respira en Granada. Accede y cruzamos hacia la otra orilla del río Darro, donde se extiende sobre una colina, el conocido barrio morisco.
El Albaycín enlazaba directamente con la Alhambra por el Puente de Cadí, osea "del juez" y fué sede de la corte de los monarcas Ziries en el s.XI, quedando como huellas de este período, los restos de las murallas de su Alcazaba, la Puerta Monaita, Puerta Elvira y el Arco de las Pesas, los Baños Arabes, del siglo XI con capiteles romanos, visigodos y califares. Además del Palacio Dar -Al -Horra, perteneciente a la madre del rey moro Boabdil, y desde cuyos ventanales se contempla la parte alta de Albaycín, declarada por la Unesco, en 1993, Patrimonio de la Humanidad.
De esta antigua medina, queda hoy un enorme laberinto de plazas escondidas, mezquitas transformadas en iglesia y puertas de la época musulmana. Es un lugar donde mejor se percibe el ambiente árabe de Granada. I.Zamrak no podía imaginar que, pasados los siglos, jóvenes musulmanes se codeen con poetas y pintores granadinos. Por sus encaladas pendientes se cita la bohemia, se saludan los adolescentes trasnochadores, los clérigos madrugadores, sin olvidar a los artistas gitanos que habitan en los suntuosos cármenes, la casa granadina por excelencia. Entre los altos muros del Albaycín se combinan el jardin palaciego y las viviendas de habitaciones escalonadas.
Recorriendo sus empinadas callejuelas, observamos como los aljibes, depósitos utilizados para abastecer de agua a la población, constituyen una de las señas de identidad del barrio. El término aljibe procede del árabe al-yubb (el pozo) y al igual que las cisternas romanas, su función era almancenar agua que provenía bien de la lluvia o de las acequias. El material que utilizaban para la construcción de los aljibes era ladrillo o argamasa, a veces utilizaban ambos en el mismo aljibe. El uso del agua estaba regulado por leyes. El rio Darro fue un punto de abastecimiento de agua.
La conversación con Ibn Zamrak resulta amena e ilustrativa. Le preguntamos por qué si el agua era tan importante en la costumbre musulmana no encontramos los baños públicos. El poeta hace un gesto afirmativo y señala un nombre: la Carrera del Darro, uno de los lugares más atractivos de la ciudad no solo por su entorno sino por los magnificos edificios que en ella se levantan, edificios de los más diferentes estilos, tipología, funciones, conventos, iglesias, casas señoriales, baños árabes....... La Carrera del Darro se abre paralela al margen derecho del río Darro, entre el Albaycin y la colina de la Alhambra. A ella confluyen calles que albergan edificios de gran interés que habitaron importantes personalidades ligadas a la historia y al arte granadino, como Mariana Pinedad o Pedro Duque de Cornejo.
En la Carrera del Darro estamos próximos al Barrio de los Axares -de la Salud o Deleite. Y en esta zona previlegiada de Granada, al fín encontramos el más importante hammam de Al Andalus: El Bañuelo.
EL BAÑUELO
Conocido también como Baño del Nogal (Hammam al Yawza) o de los Axares, haciendo alusión este último al nombre que tenia el barrio cuando se construyó, fue muy elogiado por los poetas musulmanes, tanto por su clima como por los bellos edificos que en él se edificaron, siendo sus límites el puente del Cadí, la puerta de Guadix ( situada al final del Paseo de los Tristes) y la calle de San Juan de los Reyes.
Es el " hammam" o baño público más completo de Al Andalus y el más antiguo de Granada, Se construyó en el siglo XI, en la época del rey zirí Badis. Nos maravillamos ante esta joya cultural única y hoy recuperada. Los estudiosos de las termas en Al Andalus dicen que formaba parte de la Mequita del Nogal y que sus columnas y capitales fueron recuperados de las ruinas de edificios visigóticos y romanos e incluso de los restos del palacio de los Califas de Córdoba, Medina Al-Zahara. También que esclavos abrían los cristales de las aberturas en la cúpula, para liberar el vapor cuando la temperatura del interior se hacía excesiva para los bañistas. El agua se canalizaba por tubos compuestos de segmentos encajados hechos de barro cocido, hacia las salas cálidas, templadas y frias del hammam, entre las cuales pasaban los bañistas siguiendo el modelo romano.
Según I.Zamrak, los baños proliferaron en todo el territorio de Al-Andalus, no sólo en los núcleos urbanos, sino también en los rurales -grandes o pequeños- de lo cual se deduce la importancia que para los musulmanes-andalusíes- tenía el agua que, en el caso del baño, tenía un doble objetivo: limpieza corporal y espiritual. Como en la religión cristiana el agua es un símbolo de purificación, limpieza de pecados y regeneración. Por ello tras el baño se liberaban de aquellos actos realizados contra el precepto del Corán.
Nos hablan también los baños de la pulcritud del pueblo musulmán, como lo testifica el gran poeta Ibn al -Jatib y en contra del poeta, también de la época, Ibn Jaldun que consideraba descuidados a los habitantes de lonúcleos rurales.
Aparte de los privados el Hammam (baño) era un edificio público, cívico y encierta medida religioso. Los habitantes del barrio acudían al baño para lavarse, cortarse el cabello, depilarse, recibir masajes, además de servir como lugar de reunión. Había un horario distinto para hombres y las mujeres, éstas abandonaban el hogar sólo para las visitas semanales a los cementerios o para asistir una o dos veces al mes, al baño, además allí solían realizarse los preparativos de la novia para la boda. Las mujeres se acicalaban, charlaban e incluso merendaban. Pasta depilatoria, alheña (henna) aceite de violetas, perfume de almizcle y jazmím, jabón arcilloso para el cabello, antimonio para realzar la mirada (kohol), corteza de nuez para pintar los labios y encias... constituían un auténtico arsenal cosmético para el cuidado y la belleza de la mujer andalusí.
Los baños árabes solían tener de tres a cuatro, siendo las más elementales.
- Al-bayt al maslaj: vestíbulo o zaguán.Lugar de descanso.
- Al-bayt al barid: recibían las toallas y sandalias de madera.
- Al-bayt al wastani: sala templada
- Al-bayt al -sajun: sala caliente.
Para aislar convenientemente el interior del exterior se empleaban gruesos muros de argamasa (cal grasa con arena y pequeñas piedras) sobre los que se levantaban las bóvedas de piedra o ladrillo con lumbreras -lucernarios, claraboyas-octogonales o estrellados para permitir la entrada de la luz, salida de vapores y aligerar de peso la bóveda. Los muros se revestian de estuco y se pintaban, Las conducciones para el agua y las salidas de humo se realizaban con tubos de cerámica (atanores) unidos por sus extremos.
Estudiar este legado cultural de Al Andalus en compañía del poeta Ibn Zamrak fue un lujo. Encontrar otros baños públicos en Granada, un éxito y no solo existen en el recinto de la Alhambra: Baños del Polinario ( actualmente acoge el Museo de Angel Barrios) en la Calle Real y el de la Plaza de Armas, a los pies de la Torre de la Vela; restos de baños hay también en la Calle del Agua, en el Albaycín, la Casa de las Tumbas y el Colegio de las Mercedarias. Los "hammam" están declarados por Real Orden de 30/11/1918 Monumento Arquitectónico Artistico, tiene en la actual legislación (Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985) la consideración de Bien de Interés Cultural lo cual implica una especial tutela y protección.
LA SEDUCCIÓN DEL HAMMAM
Realizar esta ruta enriqueció nuestra cultura y conocimiento por la historia de Al Andalus. En recompensa, un paseo por los zocos del Albaycín, obligado para ambientarnos en la cultura arabigo-andalusí. Entrar en una de las teterías que invaden las estrechas callejuelas empinadas y degustar sugerentes tés moriscos, el segundo aperitivo. El broche de oro, la visita a un "hammam". Hay pocos pero selectos. El diseño, similar a los auténticos baños árabes de la Alhambra.
Pero la noche se va a acercando y es el momento de buscar una butaca privilegiada desde la que observar el atardecer: la Alhambra, cambiando de color, es un espectásculo único que sería imperdonable perderse. Nos despedimos de Ibn Zamrak. Vuelve a su Alhambra, donde reposan en sus muros los más bellos poemas inspirados, sin duda, en estos atardeceres.
Mientras el sonido de las guitarras incita a subir al Sacromonte, en la ribera del río Darro, nos dejamos seducir por el placer de un hammam. Luz difusa, un ambiente cálido y acogedor, el olor agradable a aceites y esencias, y el chapoteo del agua, así nos reciben cuando entramos en un "hammam". Es la versión oriental del "wellness". Un oasis de tranquilidad, relajación y armonía. El ritual del baño es en casi todos los hammams igual. A la entrada, nos entregan una toalla para cubrirnos, jabón natural y un pequeño cuenco. A continuación el Tellak nos lleva a los diferentes baños de vapor y zonas de descanso con calientes bancos de mármol.
En cada sala encontramos fuentes de agua caliente con la que nos mojamos brazos, piernas y la espalda utilizando el cuenco. Y cuando estamos completamente relajados y con la piel preparada, llega el punto estrella de la visita al hammam: el masaje. Con guantes especiales, el Tellak realiza un masaje y un peeling, luego enjabona todo el cuerpo para limpiarlo después con un chorro de agua fría, que deja la piel suave y la cabeza despejada.
Antes de salir de un hammam, disfruto de una taza de té y converso animadamente con las personas que están conmigo en la sala de descanso, envuelta en un albornoz. La estancia en el hammam fue de unas tres horas. Me siento totalmente revitalizada. ¿Quieres ir a un hammam?
GLOSARIO DE TÉRMINOS ÁRABES
Al-hámma, baño termal natural.
Al-hammám, baño usual de vapor.
Al- bayt al maslag, vestíbulo.
Al- bayt al barid, recibidor donde se entregan las toallas.
Al-bayt al westani, sala templada.
Al-bayt al sagun, sala caliente.
Alcazaba, al-qasbah, recinto fortificado.
Alcázar, al-qasr, fortaleza, casa Real.
Alcaicería, al-qisariya, barrio con tiendas.
Aljama,al-yami, mezquita de la oración del viernes.
Aljibe, al- yubb, pozo.
Albayzin, agua.
Almuédano, al-muaddín, persona que desde el alminar convoca a la población musulmana para orar.
Almunia, al-munya, huerto, granja.
Ataurique, at-tauriq, ornamentación árabe de tipo vegetal.
Bañuelo, hammam al yawza.
Barakha, suerte, bendición.
Califa, jalifa, principe árabe que ejercía el poder espiritual y civil.
Cora, kura, división territorial dentro de al -Andalus.
Emir, amir, principe o caudillo árabe.
Hammám, baño.
Haram, sala principal de la mezquita.
Hisba, estudio normativo de organización social.
Kohol, antimonio utilizado como cosmético para realzar la mirada
Imán, musulmán que dirige la oración
Madraza, al-madrasa, escuela musulmana de estudios.
Maristan, hospital árabe.
Medina, al-madinat, centro urbano de una ciudad musulmana.
Mihrab, nicho orientado hacia la Meca desde el que se dirije la oración de los musulmanes.
Mocárabe, al-muqarbas, labor formada por la combinación geométrica de prismas acoplados; se usa como adorno de bóvedas.
Morisco, musulmán bautizado que, al acabar la conquista, se quedó en España.
Mozárabe, mustarab, cristiano que permaneció como tributario en la España musulmana , conservando su organización eclesiástica, judicial y su religión.
Mudéjar, mudayyan, musulmán al que se permitió bajo denominación cristiana como tributario, conservando su religión.
Muladí, muwaladí, hispano cristiano, que abrazó el Islam durante la dominación musulmana.
Qanat, conducción subterránea del agua.
Rábida, rabita, fortaleza militar y religiosa musulmana.
Sebka, motivo ornamental almohade que imita a una red o enjambre.
Sufi, de suf, lana. Místico musulmán.
Taha, taa, comarca, distrito.
Taifa, taifa, cada uno de los reinos en los que se dividió al Andalus, al disolverse el califato.
Wali, vali, gobernador de una provincia en el estado musulmán.
Zahoya, escuela de teología y mística.
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